Moria Casán y Susana Giménez: una historia de encuentros, desencuentros y una amistad que nunca llegó a ser
¿Amigas o enemigas? Tal vez la respuesta más honesta sea que Moria Casán y Susana Giménez nunca fueron exactamente ninguna de las dos cosas.
Durante más de cinco décadas compartieron escenarios, películas, camarines, noches de revista, programas de televisión, éxitos, épocas de esplendor y también momentos en los que una frase podía convertirse en una tormenta mediática.
Fueron contemporáneas, colegas y, en algún punto, protagonistas de una misma historia, aunque cada una terminó escribiendo su propio capítulo dentro del espectáculo argentino.
Moria, con su lengua afilada, su personalidad arrolladora y esa capacidad inigualable para convertir una provocación en una marca registrada; Susana, con su aparente ingenuidad, su enorme popularidad y una carrera televisiva que terminó transformándola en una de las figuras más importantes de la pantalla chica.
El público las comparó, las enfrentó y esperó durante años que existiera entre ellas una amistad íntima que, por lo que ambas fueron dejando entrever, nunca llegó a consolidarse.
En realidad, la historia comenzó mucho antes de que existieran las redes sociales, los portales de espectáculos y las guerras mediáticas que hoy parecen capaces de nacer y morir en cuestión de horas.
En aquellos años, Moria Casán y Susana Giménez eran dos jóvenes figuras que comenzaban a hacerse un lugar en un ambiente dominado por nombres enormes, donde el teatro de revista era una verdadera escuela de supervivencia y donde compartir cartel significaba convivir durante meses entre funciones, ensayos, camarines y giras.
Las dos coincidieron en espectáculos junto a dos de los grandes capocómicos de aquella época, Alberto Olmedo y Jorge Porcel , y aquella sociedad artística también se trasladó al cine, donde protagonizaron títulos como A los cirujanos se les va la mano , Las mujeres son cosa de guapos y Un terceto peculiar .
Fueron años de luces, plumas, humor, romances, noches interminables y un teatro que todavía miraba a la televisión como una de sus principales usinas de estrellas.
Ahora, con la recientemente estrenada serie de Moria, una parte de aquella historia volvió a quedar expuesta.
Hay una escena especialmente significativa ambientada en el teatro Metropolitan, durante la época de La revista de las súper estrellas , cuando la rubia y la morocha compartían cartel con Olmedo y Porcel.
La ficción reconstruye un momento detrás de escena en el que la Su aparece molesta por las supuestas manos de más de Porcel y encuentra en Moria a una inesperada aliada.
“Dejame bailar a mí, vas a ver cómo recula.
Voy a ubicarlo, Su” , le dice Casán, dejando en claro que, al menos en aquella circunstancia, estaba dispuesta a plantarse para defender a su compañera.
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