Crisis en la fábrica que produce para Jazmín Chebar y Grisino: los detalles de la negociación que evitó el cierre definitivo
La decisión parecía tomada.
Los trabajadores de la empresa textil Indumentaria Catamarca (ICSA) habían recibido la comunicación de que la fábrica cerraría sus puertas a fines de agosto, tras varios meses de ajustes de costos (incluido personal) en medio de la fuerte caída del consumo de indumentaria.
Sin embargo, a pocos días de esa fecha, el escenario cambió: la planta que confecciona para marcas como Jazmín Chebar, Grisino, Lacoste y Puma seguirá funcionando y sostendrá unos 30 puestos de trabajo .
La marcha atrás se produjo después de una reunión con el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil , de la que también participaron Claudio Drescher , dueño de Jazmín Chebar y presidente de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), y Eduardo Kozak , dueño de Grisino.
El mandatario provincial pidió que la empresa continuara operando y expresó su decisión de acompañar a las industrias intensivas en mano de obra para preservar el empleo privado.
La confirmación oficial llegó después del encuentro.
“Tras la reunión con el gobernador de Catamarca, el Dr.
Raúl Jalil, la empresa ICSA (Indumentaria Catamarca) —confeccionista de marcas como Grisino, Lacoste, Puma, Jazmín Chebar, Billabong, Azzaro y Gepetto— decidió continuar con sus actividades y apostar a su permanencia con el decidido apoyo del Gobierno provincial”, informó la compañía.
La decisión abrió ahora otra instancia: definir qué ayuda concreta aportará la provincia para sostener la fábrica .
Las condiciones todavía se negocian y uno de los principales puntos de discusión son los costos logísticos que enfrenta la compañía por producir en Catamarca.
Según fuentes del sector, Jalil planteó la posibilidad de colaborar para reducir el impacto de una logística que involucra alrededor de 1.000 kilómetros, además de facilitar gestiones vinculadas con servicios, ubicación y otras herramientas que pueda aportar el Gobierno provincial.
El cambio de escenario se produjo después de que ICSA evaluara la conveniencia de terminar sus actividades debido a la fuerte caída del consumo de indumentaria en la Argentina.
De contar con unos 150 trabajadores cuando fue creada, pos pandemia, durante estos últimos dos -desde que Javier Milei es Presidente- la plantilla se ha ido reduciendo fuertemente y hoy apenas quedan 30 personas.
Esos trabajadores ya estaban avisados de que la fábrica cerraría, pero ahora el escenario cambio.
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