El lado B del fútbol de élite: la historia de Ashley Young, de ser rechazado a los 15 años a jugar sin cartílago en la cadera
A los 15 años, Ashley Young escuchó que no era suficiente.
A los 40, un médico le dijo que su cadera ya no tenía cartílago .
Entre esos dos momentos caben 22 años de fútbol de élite, y lo que el exinternacional inglés describió en el pódcast High Performance es el lado que las tribunas no ven: el rechazo que forja, la exigencia que destruye y el precio físico que cobra la última factura.
Young tenía 15 años y llevaba cinco en la academia del Watford cuando lo convocaron a una sala con su madre, el director de la academia y tres entrenadores.
El argumento fue escueto: era demasiado pequeño para llegar al primer equipo.
Esa noche no habló.
A las diez les dijo a sus padres que volvería a jugar al día siguiente.
Anotó dos goles de cabeza contra el Millwall .
Meses después firmó su contrato profesional antes que cualquiera de los becados a tiempo completo.
“Si alguien me dice que no puedo hacer algo, lo hago 10 veces mejor”, afirmó en el programa.
Conte construía campeones a un costo que el cuerpo termina pagando Esa mentalidad encontró su combustible más extremo en el Inter de Milán , bajo las órdenes de Antonio Conte .
Young describió con precisión los circuitos que el técnico italiano implementaba: cuatro bloques de velocidad con tramos de entre 23 y 91 metros, intervalos de esfuerzo y descanso de no más de 30 segundos, siete minutos por bloque .
Al terminar la última repetición, cuando los jugadores creían haber acabado, comenzaba una serie adicional de seis carreras.
Y eso era la sesión de la mañana, antes de una segunda tanda por la tarde.
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