Taiwán: democracia bajo presión
Durante los últimos meses, decenas de aviones y buques chinos han redoblado el acoso militar en el estrecho de Taiwán .
China reivindica la soberanía sobre Taiwán, isla autogobernada democráticamente desde 1949, y no ha renunciado a emplear la fuerza para lograr su reunificación.
El gobierno taiwanés, liderado por el presidente Lai Ching-te , rechaza estas pretensiones y sostiene que solo los 23 millones de habitantes de la isla pueden decidir su futuro político.
Taiwán no es una provincia rebelde.
Es una democracia que desde hace más de 70 años mantiene instituciones propias, elecciones libres y un Estado de derecho consolidado.
Negar esa realidad es negar los hechos.
China utiliza su peso comercial para obligar a los países a cortar relaciones oficiales con Taipéi.
Bajo la amenaza de perder acceso al mercado chino, inversiones o créditos, decenas de gobiernos retiraron el reconocimiento a Taiwán en las últimas dos décadas.
Beijing convierte el comercio en herramienta de coerción para borrar a Taiwán del mapa internacional.
Actualmente solo una docena de países mantienen lazos diplomáticos formales, pero la mayoría del mundo comercia con Taiwán por su capacidad e importancia estratégica.
Recientemente el régimen de China elevó la presión diplomática sobre Panamá tras la creación de un grupo de diputados que busca estrechar contactos con el Poder Legislativo de Taiwán.
Beijing afirmó que esa iniciativa viola el principio de una sola China y advirtió que cruzar la línea sobre la cuestión de Taiwán traerá graves consecuencias.
Beijing rechaza cualquier contacto oficial entre autoridades taiwanesas y países que mantienen relaciones diplomáticas con China.
Según la versión china, los intercambios parlamentarios promovidos desde Panamá constituyen una interferencia en sus asuntos internos.
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