La educación en tiempos de la IA
Diariamente la opinión pública recibe información relacionada con la inteligencia artificial (IA) .
En forma más reciente, su contenido aparece más sesgado a describir los riesgos de la tecnología que las oportunidades que ofrece .
Sin desconocer las amenazas de su adopción “sin control”, quisiera centrarme en los desafíos que propone la difusión universal de una tecnología disruptiva y poderosa.
Nadie está exento del impacto de la IA.
Por ello, ignorarla sería una creencia “tecnófoba” y no recomendable .
Es una responsabilidad de los dirigentes sociales, políticos y económicos de promover su experimentación y comprensión.
En mi interpretación, el mayor desafío en su efectiva aplicación está en las debilidades de los sistemas educativos actuales.
No es un problema específico de la Argentina, ocurre en la mayoría de los países.
Propongo una simplificación para compartir un modelo educativo.
En éste, la educación es un proceso que combina tres dominios interactivos y uno emergente.
Los tres dominios interactivos son: las competencias (hacer), los pensamientos (reflexionar) y las creencias (ser) .
En la combinación de estos dominios, lo emergente es la capacidad humana (aprender), esta es la base de nuestras acciones y comportamientos, y nuestra evidencia de educación.
Desde la era antigua a la industrial, la educación se orientó a los pensamientos y creencias.
Desde la era industrial a la informática, se privilegió el dominio de las competencias.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.lanacion.com.ar — el contenido pertenece a La Nación.