El origen de la 'tarjeta de visita' química de la orina de los gatos estaría en el riñón
Madrid, 19 ago (EFE).- Los gatos tiene una especie de 'tarjeta de visita' química en la orina, cuyo olor comunica su identidad a otros a lo largo del tiempo. Un equipo de investigadores ha identificado en el riñón el posible origen de esta marca que permanece incluso cuando el animal se ha ido.
Las moléculas de olor se evaporan, degradan y transforman después de ser liberadas, por ello el equipo se preguntó cómo esa marca en la orina sigue dando información fiable sobre el animal.
El equipo encabezado por la Universidad de Iwate (Japón) y con participación de la española Universidad de Córdoba descubrió que unos ácidos grasos relacionados con el riñón podrían ayudar a los gatos a mantener una identidad olfativa estable en la orina.
La investigación, que publica Current Biology, combinó análisis químicos y pruebas de comportamiento, para lo que se usó a 27 gatos domésticos y tomaron muestras de orina de 44.
Las pruebas identificaron 13 ácidos grasos de cadena ramificada (BFA). Su composición relativa variaba considerablemente en cada gato, pero se mantenía relativamente estable en un mismo individuo a lo largo del tiempo, incluso después de que la orina llevara al menos 24 horas depositada en el medio ambiente.
El investigador Masao Miyazaki, de la Universidad de Iwate y líder del estudio, explicó a EFE que esa firma que varía entre cada gato, es algo así como una ‘tarjeta de visita’ química.
El equipo rastreó el origen fisiológico de estos compuestos hasta las reservas de lípidos ricas en BFA del riñón y "creemos que este actúa como un depósito que ayuda a mantener una firma química urinaria relativamente constante en el tiempo".
Hace más de cien años se sabe que existen gotitas lipídicas en los riñones de los gatos y el equipo considera que esas actúan como un depósito de lípidos que contienen BFA, lo que, en última instancia, contribuye a que los BFA libres aparezcan en la orina.
Establecer una conexión entre una observación anatómica centenaria y la comunicación química a través de la orina "fue algo totalmente inesperado" y puede abrir una nueva vía para comprender la fisiología renal felina.
El estudio apunta que los BFA son “un firme candidato” como señales químicas implicadas en el reconocimiento individual, aunque, en última instancia, indicó, “no podemos preguntar a los gatos si realmente utilizan estos compuestos para reconocer a los individuos”.
Las pruebas de comportamiento dejaron ver que los gatos respondían con mayor intensidad a la orina desconocida, mientras que la respuesta era menor con la exposición repetida a orina con la que ya se habían encontrado antes, incluso tras intervalos de varios meses.
El equipo se centró en la 'respuesta de Flehmen', que es un comportamiento característico que se observa en varios mamíferos.
El animal abre parcialmente la boca, levanta ligeramente la cabeza y, a menudo, adopta una expresión facial bastante distintiva y ausente.
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