¿Qué son los “mercados repugnantes”?: el concepto con el que Milei habló de la mora y de las críticas que le hicieron en la campaña
“¿Ustedes tienen registro de alguna transacción de mercados de órganos a lo largo de estos más de dos años y medio? Ninguno", aseguró el presidente Javier Milei en su discurso en el 142° aniversario de la Bolsa de Comercio de Rosario.
“Era parte de lo que se llaman mercados repugnantes.
No solo eso. ¿Se acuerdan que decían que se iban a vender armas en los quioscos del colegio para que los nenes se caguen a tiros? ¿Recuerdan todas las cosas que dijeron los que querían que volvamos al pasado? Ahora entramos como imbéciles nuevamente: ‘No, el problema es la morosidad’.
Me niego a creer que seamos tan pelotudos", agregó.
Esta noche el Presidente habló de la definición económica de “mercados repugnantes” y en parte la comparó con la discusión sobre la mora de familias y empresas, cuya dato oficial difundió hoy el Banco Central y mostró la misma cifra que en julio que durante el mes anterior para las familias: 12,8 por ciento.
“ Convirtieron al mercado de crédito en un mercado de asco ”, afirmó.
El concepto fue popularizado por el economista y premio Nobel Alvin Roth La idea económica de “mercados repugnantes” se refiere a aquellos mercados en los que, pese a existir una disposición mutua entre compradores y vendedores para intercambiar bienes o servicios, la sociedad rechaza o prohíbe esas transacciones debido a razones éticas, morales o culturales.
El concepto fue popularizado por el economista y premio Nobel Alvin Roth , quien argumenta que la repugnancia social puede limitar la formación o funcionamiento de ciertos mercados, independientemente de su eficiencia económica.
Un ejemplo clásico de mercado repugnante es el mercado de órganos humanos para trasplante.
Aunque hay personas dispuestas a vender un órgano y otras que necesitan comprarlo, la mayoría de las sociedades consideran inaceptable o inmoral permitir estas transacciones, por lo que existen prohibiciones legales.
Otros ejemplos incluyen la prostitución, la venta de sangre, algunos tipos de apuestas.
Y, claro, la esclavitud y la venta de niños.
La repugnancia en estos mercados no está necesariamente relacionada con el daño directo a terceros, sino con normas sociales que dictan lo que se considera correcto o incorrecto.
Estas restricciones sociales pueden influir en la política pública, en la legislación y en el diseño de instituciones económicas, impidiendo el surgimiento de ciertos mercados o limitando su alcance.
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