La psicología dice que para entender a una persona muy amable que nunca cuenta sus problemas hay que revisar viejas relaciones
La psicología les presta especial atención a aquellas personas con una aparente doble cara.
Son capaces de caerle bien prácticamente a cualquiera.
Recuerdan nombres, preguntan por los demás , escuchan historias, hacen bromas y consiguen que un desconocido se sienta cómodo en cuestión de minutos.
El problema surge cuando alguien intenta conocerlas un poco más profundamente .
Son cercanas en apariencia, pero casi nunca hablan de aquello que realmente les preocupa, asusta o duele.
Ser querido y sentirse conocido no son necesariamente lo mismo.
Algunas personas desarrollan una enorme habilidad social mientras reservan su mundo emocional más íntimo.
La amabilidad es genuina, pero también puede funcionar como una distancia segura .
Ofrecen mucho de sí mismas sin entregar precisamente aquello que las vuelve vulnerables.
Una posible explicación aparece en la teoría del apego .
El llamado apego evitativo describe patrones en los que una persona aprende a confiar fundamentalmente en sí misma y se siente incómoda cuando una relación exige demasiada dependencia o intimidad emocional.
Muchas formas de relacionarse en la adultez, son por experiencias en la juventud. (Foto: Imagen generada con IA) En algunos casos, estas formas de relacionarse empiezan en la infancia .
Si expresar miedo, tristeza o necesidad encontraba indiferencia, críticas o rechazo, el niño podía aprender que mostrar vulnerabilidad no era seguro.
Pero no todo se origina necesariamente durante los primeros años.
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