Países bálticos conmemoran 35 años de independencia bajo la sombra de la guerra de Ucrania
Riga, 21 ago (EFE).- Los ciudadanos de los tres países bálticos -Estonia, Letonia y Lituania- celebran los 35 años de la recuperación de la independencia de facto, tras el dramático golpe fallido contra Mijail Gorbachov y el colapso de la URSS, pese a que muchos de ellos no tienen recuerdos de lo ocurrido y en medio de la sombra que proyecta la guerra de Ucrania.
En Letonia, durante aquellos días de tensión de 1991, los vehículos blindados de transporte de personal de las fuerzas especiales OMON se encontraban a decenas de metros del primer Consejo Supremo de la entonces República Soviética, elegido con relativa libertad y reunido en lo que ahora es el edificio del parlamento o Saeima, para votar la declaración de independencia total, justo cuando llegaba la noticia del fracaso del golpe y las fuerzas soviéticas dejaban de esperar nuevas órdenes.
"Recuerdo el día en que mi padre formaba parte del 13.º Batallón de la Guardia Nacional, custodiando directamente al gabinete de ministros.
Y recuerdo que, de niño, quería acompañarlo en esos eventos, pero mi madre no me lo permitía; al menos, yo preparaba cócteles Molotov para toda la brigada de la Guardia Nacional", recordó el primer ministro letón, Andris Kulbergs, durante una reunión conmemorativa del Saeima este viernes.
Entre el público se encontraban antiguos legisladores que habían votado a favor de la independencia de Letonia el 4 de mayo de 1990 y de nuevo el 21 de agosto del año siguiente, ante el avance de los blindados soviéticos.
"Nadie nos regaló la libertad y la independencia.
El pueblo letón las recuperó con valentía, perseverancia y la capacidad de decir en un momento decisivo: ¡ahora o nunca!", declaró Kulbergs.
En Estonia, el primer ministro, Kristen Michal, también recordó un día antes el fin de la dependencia de la Unión Soviética.
"Hace 35 años logramos liberarnos por completo de las cadenas de la ocupación.
En aquel momento, teníamos pocos recursos.
No sabíamos si la libertad perduraría.
Pero teníamos una voluntad férrea y una visión clara: la ambición de vivir en libertad, decidir nuestro propio futuro y construir una Estonia mejor para todos", dijo.
Michal, en un discurso pronunciado el jueves por la mañana en la ceremonia de izada de la bandera en la capital, Tallin, afirmó que hoy los estonios podían "alzar la vista y ver que el mundo mira a Estonia con respeto".
"Se nos considera un país que también sirve de ejemplo para otros.
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