Tomás Lavanini y la vuelta a los Pumas: “No estar convocado me ayudó un montón energéticamente”
Hay quien pretende instalar que no existen los ex Pumas.
Que una vez que uno se calza la celeste y blanca es Puma para siempre .
Algo de verdad hay en ese enunciado.
Pero no puede ignorarse que no es lo mismo haber jugado hace uno, cinco o 20 años que hacerlo sábado a sábado.
La pregunta, entonces, es cuándo se pasa de una condición a la otra.
Dónde está la difusa frontera que separa al jugador de selección del que ya no lo es.
Son muy pocos los que pueden tomar el lápiz, trazar una línea y decir este es mi último partido.
La generalidad indica que es una lesión, el capricho de un entrenador o el transcurrir del tiempo el factor que lo determina.
Lo habitual es que uno caiga en cuenta de que el último acto ocurrió tiempo atrás.
Algún pensamiento de esos habrá pasado por la cabeza de Tomás Lavanini en los casi dos años que estuvo fuera de los Pumas .
Un año, 10 meses y 13 días para más precisión, o 681 días para expresarlo con exactitud.
Pero su hora no había llegado todavía.
“ A veces cuando estás acá no te das cuenta y lo naturalizás ”, dice Lavanini .
Una expresión que repite con frecuencia en esta entrevista con LA NACION .
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