Investigadores españoles descubren una fórmula que podría contener la metástasis del cáncer de mama y abren la puerta a fármacos más precisos
Un equipo internacional liderado por la Universidad Complutense de Madrid ha resuelto una paradoja científica que desconcertaba a la oncología desde hace años.
Durante décadas, la literatura médica ha constatado que los tumores de cáncer de mama con niveles elevados de la proteína RAC1 suelen presentar un peor pronóstico.
Sin embargo, al analizar este fenómeno en modelos animales, los científicos observaron un comportamiento desconcertante: aumentar artificialmente la cantidad de RAC1 aceleraba el crecimiento del tumor primario, pero no incrementaba la aparición de metástasis hacia otros órganos como los pulmones .
En otras palabras, esta proteína, publicada en la revista Signal Transduction and Targeted Therapy de Nature, demuestra que la proteína RAC1 —asociada habitualmente a los tumores mamarios más agresivos— no desencadena la metástasis simplemente por ser abundante, sino por una modificación química específica que actúa como un verdadero “interruptor molecular” .
El avance ha sido posible gracias a profesionales de la Universidad de Salamanca, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y el Instituto de Investigación Biosanitaria de Salamanca (IBSAL), en colaboración con la Universidad de Mánchester.
Ante este descubrimiento, los científicos se enfrentaban a otra gran pregunta: ¿por qué una proteína tan vinculada a la agresividad tumoral no lograba por sí sola extender el cáncer? La “llave” que cierra el paso a las células cancerígenas Los investigadores españoles se dieron cuenta de que la proteína RAC1 no lograba extenderse ella sola debido a un proceso bioquímico denominado como SUMOilación .
Este consiste en la adición de una pequeña molécula proteica (llamada SUMO) a la estructura de RAC1.
Lejos de ser una alteración menor, esta modificación funciona como una “llave de encendido” o un salvoconducto biológico que le indica a RAC1 cuándo activar los mecanismos de migración e invasión celular.
Cuando los investigadores utilizaron modelos genéticos para impedir que RAC1 sufriera esta SUMOilación, comprobaron que las células cancerosas mantenían su capacidad de proliferar en el tumor primario, pero perdían su facultad de propagarse a los pulmones .
Gracias a este hallazgo se ha podido detallar la cadena de montaje microscópica mediante la cual actúa este interruptor: en el momento en el que la proteína RAC1 es SUMOilada (un proceso impulsado por la enzima PIAS3), consigue unirse a otra proteína llamada POTEE.
Esta alianza permite a la célula tumoral acoplarse a otras estructuras conocidas como invadopodias .
Estas redes son como pies o taladros microscópicos que la célula cancerosa usa para proyectarse hacia el exterior y degradar los tejidos que lo rodean.
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