La cultura del miedo se terminó: por qué la patota ya no intimida a los argentinos
El intento de Grabois y algunos estudiantes de tomar el Ministerio de Educación duró menos de 40 minutos: llegó la Policía Federal y salieron corriendo.
Pero la pregunta no es qué hizo la Policía, sino por qué la patota ya no funciona .
La respuesta es fácil: porque se dieron cuenta de que la sociedad les perdió el miedo y el respeto .
No es Milei, Bullrich, Monteoliva, la Policía o Gendarmería; es la gente y el enorme cambio cultural que la atraviesa.
La sociedad se cansó de la patota.
Cuando digo “patota”, me estoy refiriendo a una forma de vida y se puede manifestar como: El Polo Obrero acampando en la 9 de Julio durante tres días.
Camioneros bloqueando empresas para ganar afiliados.
La izquierda tomando el Puente Pueyrredón días enteros para recordar a Kosteki y Santillán.
El sindicato del neumático tomando FATE por tiempo indeterminado.
Belliboni tomando lista con los micros para cortar la avenida Alem.
El Rafa Di Zeo entrando a la cancha de Boca con o sin derecho de admisión.
Todo eso lentamente se va terminando.
No por Milei, Pettovello o Patricia Bullrich, sino porque se produjo una transformación cultural que provocó que la gente se agote de los métodos extorsivos .
Fueron muchos años en los que el Estado le regaló el monopolio de la calle a los violentos y transformó a la Argentina en el país de la patota: donde, por ejemplo, Belliboni se ponía a jugar al fútbol en plena avenida 9 de Julio mientras se reía a carcajadas de la gente que quería llegar al trabajo.
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