La ilustradora Belén Segarra plasma en un libro su viaje de la depresión al yoga
València, 13 sep (EFE).- La ilustradora valenciana Belén Segarra ha plasmado en un libro el proceso de transformación que vivió hace unos años y que la llevó de sufrir una depresión a transformar su vida a través del yoga, una disciplina que ahora no solo practica sino que también enseña.
'Mi libro de yoga' (Lumen) supone el debut literario de esta artista plástica e ilustradora, nacida en la Vall d'Uxió (Castellón), quien en 2019 sufrió un ataque de pánico y un proceso depresivo que la llevó a terapia, pero también a descubrir, casi por causalidad, el mundo del yoga, que fue "su salvavidas" y un camino que la transformó.
Así lo afirma en una entrevista con EFE con motivo de la publicación del libro, escrito e ilustrado por ella misma, y en el que se puede conocer su historia personal y verse reflejado en la transformación que, en su caso, vino a través del yoga, pero que puede ser cualquier otra disciplina o práctica para otra persona.
"Al final el proceso de salvación de otra persona puede ser el mismo, pero con otra motivación, no tiene por qué precisamente ser el yoga, pero creo que puede verse igualmente reflejado en este libro", asegura.
En esta historia ilustrada, Belén está cansada de sentirse al borde del precipicio, de tener que lidiar con una tristeza que no sabe definir y de convivir con un demonio que le oprime el pecho, cuando un ataque de pánico la obliga a detenerse y acaba, casi por accidente, en una clase de yoga.
Lo último que espera encontrar allí es un camino para reconstruirse, pero entre respiraciones torpes, equilibrios imposibles y un puñado de compañeros peculiares y entrañables, descubre que el yoga no es solo una práctica física, sino un modo de estar en el mundo y de sostenerse cuando todo se tambalea.
"No tenía pretensiones de nada, pero creo que en mi historia personal se puede ver reflejada muchísima gente", señala; a su juicio, en este mundo, en el que "va todo demasiado rápido y hay demasiada presión y tensión", hace falta un poco más de yoga.
"Necesitamos parar, detenernos, aprender a mirarnos para poder vernos porque creo que no nos dejamos espacio ni para vernos ni para sentirnos", lamenta, y defiende que el yoga es para todo el mundo, independientemente de la edad o el sexo, porque "respeta mucho tu propio ritmo".
Explica que a ella al principio le costó un poco conectar con esta práctica milenaria, pues le parecía un mundo "un poco místico" con muchas cosas que no entendía y donde había gente "cantando mantras en un idioma incomprensible" y hablando de la respiración, pero con el tiempo entendió que "todo tiene un motivo".
"Cantar mantras te enfoca porque hay una repetición, la vibración te calma y la respiración la puedes usar tanto para calmarte como para aportar calor o frescor a tu interior", señala como ejemplos de que en el yoga "no es todo tan místico como puede parecer al principio" y de que las cosas "tienen un sentido y un porqué".
Considera que el arte y el yoga son muy parecidos: "Al final tienes que hurgar dentro de ti para sacar eso que tienes dentro", afirma esta ilustradora y profesora de yoga, quien reconoce que juntar ambas disciplinas en el libro le ha costado un poco.
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