La ofensiva diplomática de Lula para blindarse ante una elección que promete ser feroz
En las últimas semanas, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva , mantuvo largas charlas telefónicas con tres pesos pesados en el actual orden global: primero el presidente de China, Xi Jinping ; después el ruso, Vladimir Putin ; y, el viernes pasado, el estadounidense, Donald Trump .
Los contactos realizados por iniciativa del Palacio del Planalto mostraron, en palabras de una fuente oficial en Brasilia, que “ las relaciones de Lula con el mundo siguen muy fuertes y, por lo tanto, la narrativa de la derecha brasileña de que el presidente está aislado y sin apoyo internacional no es correcta”.
Nuevos llamados están siendo planeados , confirmaron asesores del presidente brasileño.
La operación para exhibir al mundo un Lula conectado y respetado por importantes jefes de Estado seguirá, en medio de una campaña electoral tensa , en la que el presidente de Brasil lleva una leve ventaja sobre su principal rival, Flavio Bolsonaro , que no asegura la victoria.
La pregunta por las elecciones Los movimientos del gobierno de Brasil ocurren faltando menos de un mes y medio para las elecciones presidenciales del 4 de octubre , y en medio de cuestionamientos del joven Bolsonaro al sistema electoral de su país –repitiendo el modus operandi de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro , condenado por el Supremo Tribunal Federal (STF) a 27 años y 3 meses de prisión el 11 de septiembre de 2025 por liderar un intento de golpe de Estado tras perder las elecciones de octubre de 2022 contra Lula.
No son pocos los funcionarios políticos y diplomáticos brasileños que admiten temores por un resultado estrecho en la segunda vuelta electoral , como ocurrió hace cuatro años, a fines de octubre.
Hasta los más confiados en la cuarta candidatura de Lula admiten que la victoria, si llega a ser conquistada, será sufrida.
En ese escenario, surge el segundo miedo: el de que los Estados Unidos de Trump no reconozcan el eventual triunfo de Lula , y que esa actitud sea imitada por aliados incondicionales, como el presidente argentino, Javier Milei .
Los contactos telefónicos del presidente de Brasil van preparando el terreno para un panorama que, se sabe, será complicado.
La conversación con Trump, que duró más de una hora, empezó con comentarios informales sobre el escenario electoral brasileño.
El presidente estadounidense, confirmaron fuentes oficiales brasileñas, preguntó por las elecciones, por cómo va todo en ese sentido, y Lula respondió que todo va muy bien .
Misión cumplida para el presidente de Brasil.
No se discutió el estado de la democracia brasileña, en medio de las acusaciones de Flavio Bolsonaro sobre censura, entre otras.
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