Martín Kohan: “Quien fue dejado no puede dejar de preguntarse qué pasó”
Al escritor Martín Kohan le suena un teléfono móvil de los que no tienen cámara ni internet; un aparato que sirve solo para hablar y enviar mensajes de texto.
Atiende, resuelve un tema de trabajo.
La entrevista se desarrolla en el bar palermitano Mills, ruidoso, repleto, uno de los dos cafés que Kohan elige para trabajar sin distracciones.
En su casa no puede.
“La conexión a internet es lo que yo necesito no tener.
No porque no me atraiga, sino porque me atrae.
Hablo por mí, pero cuando cuento mi caso todos me dicen: Ah, no, sí”, comenta.
El punto de partida es La separación (Anagrama), su última novela, la historia de Fernando, que se despide de su pareja y viaja desde Retiro hasta La Paz, una pequeña localidad de Córdoba, para visitar a su hermano, recién separado.
Un viaje de ida, una semana en un pueblo, un viaje de vuelta.
Entre conversaciones, silencios, esperas y pequeños incidentes, Kohan construye una novela sobre la incertidumbre, la intimidad y aquello que puede surgir entre dos personas cuando parece que no pasa nada .
La conversación con Kohan (1967), que enseña Teoría Literaria en la carrera de Letras de la UBA, parece inagotable.
Se expresa con el entusiasmo de un profesor apasionado por la literatura y la vida.
Durante la charla hablamos también de otros libros suyos, como ¿Hola? Un réquiem para el teléfono, Me acuerdo (que se acaban de reeditar), Ciencias Morales y Bahía Blanca , que fueron apareciendo al calor del diálogo y sin duda enlazados por las obsesiones del escritor: la tecnología, el lenguaje, el amor, la memoria.
Un tema llevaba al otro, con paréntesis aclaratorios que no había apuro en cerrar.
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