Lavado de dinero y narcotráfico. Detienen a exdirectivos del Puerto de Rosario y ordenaron el arresto del hijo de un expresidente de Cataluña
ROSARIO.
Durante más de una década, la principal puerta de salida de la producción del corazón agroexportador argentino tuvo, detrás de la cortina de sus sociedades concesionarias, a un hombre que ya está preso por narcotráfico y a un apellido que en España es sinónimo de escándalo político: Pujol.
La causa que impulsa un grupo de fiscales federales —Diego Velasco, Matías Scilabra, Juan Argibay Molina, Federico Reynares Solari y Matías Mené— y que esta semana derivó en un pedido de detenciones sostiene que Terminal Puerto Rosario (TPR) funcionó como un engranaje de lavado de dinero durante casi una década.
Los fondos que llegaban desde Cataluña se disfrazaron de inversión portuaria y, años después, volvieron a Europa y a cuentas en los Estados Unidos, mezclados en el camino con dinero que dejaba el narcotráfico rosarino.
El foco de la acusación recae sobre Gustavo Pedro Shanahan , contador de 67 años y expresidente de TPR, y sobre el catalán Jordi Pujol Ferrusola , hijo del histórico presidente de la Generalitat de Cataluña.
Con ellos quedaron imputados la esposa de Shanahan, Graciela Niobe Tuero, y sus hijos Esteban Gustavo y Lucila Olga, además de un puñado de empresas que, según el Ministerio Público Fiscal (MPF), no eran otra cosa que cáscaras: pantallas sin sustancia económica real.
Para entender la maniobra hay que empezar por el origen.
La Justicia española tuvo por acreditado —en un fallo del Juzgado Central de Instrucción N° 5 de la Audiencia Nacional de Madrid, confirmado en 2021— que el patrimonio del llamado “Clan Pujol Ferrusola” nació de la corrupció n: comisiones y sobornos cobrados a cambio de adjudicar obra pública, licencias y recalificaciones urbanísticas en Cataluña durante los mandatos de Jordi Pujol Soley .
Ese dinero, para poder usarse, necesitaba dejar de parecer lo que era.
Y una de las formas de conseguirlo fue sacarlo del país, hacerlo cruzar el Atlántico y meterlo en un negocio legítimo que le devolviera una fachada limpia: ese negocio fue el puerto de Rosario.
Según reconstruyeron los fiscales, entre 2004 y 2005 llegó a la terminal la primera inyección de fondos.
En febrero de 2005 una firma offshore , Brantridge Holdings Ltd. —usada de manera recurrente por Pujol Ferrusola para retirar dinero de España—, transfirió 1.850.000 euros a Loster Company S.A., una de las sociedades locales del entramado.
Ese dinero sirvió para financiar el aumento de capital que la concesionaria necesitaba.
La coincidencia de fechas y montos, sostiene el MPF, demuestra que los euros de la corrupción catalana entraron directamente a Terminal Puerto Rosario .
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.lanacion.com.ar — el contenido pertenece a La Nación.