“Viva Frida”: los típicos vestidos de la artista y más de 300 objetos llegan por primera vez al país en una megamuestra del Malba
Frida Kahlo es una niña y mira a la cámara desafiante con un gran moño en la cabeza.
En otra foto, ya es una sobreviviente de la poliomelitis y comienza a usar su vestimenta como un manifiesto artístico y político: viste traje de hombre.
Otra escena la encuentra a los besos con Diego Rivera , en una foto que duele: ella está en cama, como tantas veces.
La muestra Viva Frida , con la que el Malba celebra sus 25 años , permite una cercanía con la gran artista mexicana que es “la Gioconda” del museo: todos quieren fotos con su Autorretrato con chango y loro (1942), joya de la colección.
La búsqueda de los huesos de D’Artagnan llevó a un hombre tras las rejas Esa obra y Diego y yo (1949) son las únicas pinturas de la artista, porque esta muestra se centra en la vestimenta y la auto-representación como centro de la práctica artística y vital de Kahlo.
Presentada por la Semana de la Alta Costura Argentina y el Museo Frida Kahlo Casa Azul de México, bajo la dirección general de Elina Costantini , incorpora dos colecciones privadas: la de Gannit Ankori y un acervo privado de fotografías, además de Malba-Costantini.
Así suma más de 300 objetos y piezas originales, que permiten respirar su humanidad.
Llegan por primera vez a América del Sur sus trajes de tehuana, accesorios, aparatos ortopédicos, fotografías, cartas, documentos de archivo, litografías.
Es muy similar a la que se vio en museos como el Victoria & Albert de Londres y el Museo de Bellas Artes de Houston .
Sus pinturas estuvieron hasta hace pocos días en el MoMA y ahora viajan a Londres para exhibirse en la Tate.
La muestra comienza por un altar de Judas, que son algunos de los 300 diablitos que Frida y Diego coleccionaban en Casa Azul.
La primera sala muestra en fotografías a sus padres y su niñez.
Llega hasta el dibujo de su accidente viajando en autobus, cuando casi muere.
Lo hizo un año después, en 1926.
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