Una visa humanitaria se convierte en la única salida para madres de niños con enfermedades graves en Cuba
Para Felipa Hortensia Herneta, la posibilidad de que su hijo reciba atención médica fuera de Cuba depende de una visa humanitaria.
Raciel José tiene microcefalia, una afección neurológica que ha limitado su desarrollo: no ve, no camina, no habla y se alimenta mediante una sonda gástrica.
Pasa largos períodos en el hospital, un lugar que su madre describe como su “segunda casa”.
De acuerdo con datos del Diario de Cuba, Herneta busca trasladarlo a Brasil , donde espera que pueda acceder a medicamentos y tratamientos que no consigue en la isla .
La solicitud de visa humanitaria se ha convertido en el centro de sus esfuerzos y en la alternativa que identifica para mantener con vida a su hijo y mejorar sus condiciones de salud.
“ Es la única vía que me queda para que mi hijo se salve ”, afirmó.
“Aunque sé que la condición de Raciel José es irreversible, confío en que fuera de Cuba mi hijo pueda disponer de los tratamientos y medicamentos necesarios para disfrutar de una mejor calidad de vida”, agregó.
Raciel José fue ingresado recientemente por dengue hemorrágico, una de las enfermedades que circulan actualmente en Cuba, según el Ministerio de Salud Pública .
“Sangró por todos lados, por donde único no sangró fue por los oídos”, contó Herneta.
La mujer también ha denunciado la falta de anticonvulsivos, pañales, alimentos especiales y equipos para movilizar a su hijo.
En junio de 2025, acudió a la sede del Gobierno municipal de Boyeros junto con otras madres de niños con discapacidades severas y patologías irreversibles.
“ Nuestros hijos están siendo olvidados.
Estos niños con discapacidad han sido olvidados ”, dijo entonces.
La falta de medicamentos ha llevado a varias familias a depender de donaciones y de productos enviados desde otros países.
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