El empleado postal que fue despedido del trabajo y volvió para vengarse: una espada japonesa, un traje de ninja y cuatro muertos
La noche del miércoles 9 de octubre de 1991, Joseph Harris se presentó en la casa de Carol Ott, una mujer que fue su supervisora en el servicio postal estadounidense y a quien responsabilizaba por perder su trabajo.
No había ido a conversar.
Llevaba una espada japonesa de un metro de largo .
Entró en la vivienda por la fuerza y la atacó hasta matarla.
Después disparó contra Cornelius Kasten Jr., su pareja, que también murió.
El episodio no fue un estallido aislado ni una discusión que terminó de manera imprevista.
Llevaba tiempo alimentando su resentimiento contra la mujer y la institución que lo despidió.
Había buscado armas, estudiado sus movimientos y preparado una incursión que continuaría al día siguiente, ya que su objetivo no se limitaba a Carol.
Quería regresar al lugar donde, según su interpretación, empezó su desgracia: la oficina postal de Ridgewood, una localidad del condado de Bergen, en Nueva Jersey.
Allí todavía trabajaban hombres a quienes conocía.
Algunos habían sido sus compañeros durante años.
Otros participaron en las decisiones que terminaron con su carrera.
Harris estaba convencido de que fue tratado injustamente.
Y decidió que debían pagar por ello.
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