Jugó la Libertadores con Estudiantes, se quedó sin trabajo tras perder la visión de un ojo y salió a vender viandas: “Sigo dando pelea por mis hijos”
Matías Rosso piensa que tal vez si hubiese girado el volante cuando estaba yendo camino a Mar del Plata y Nelson Vivas lo llamó para convencerlo de seguir en Estudiantes las cosas podrían ser distintas hoy.
También tiene un dejo de lamento cuando piensa que quizás no debió “conformarse” con simplemente llegar al espectacular mundo del Pincha .
Alguna que otra vez charló con su pareja que la realidad sería otra si hubiese hecho “tres o cuatro golcitos más”.
Al fin de cuentas, la vida no le dio tiempo de ponerse a pensar demasiado en el qué hubiese sido, en el qué pasó.
Una fractura de tobillo en el 2017 cuando estaba repuntando en Estudiantes de Buenos Aires marcó una especie de punto de inflexión antes de caminar sus últimos pasos por Gimnasia y Tiro de Salta.
La pandemia en el inicio del 2020 cerró la puerta del fútbol definitivamente.
Y tuvo que rebuscársela, salir a pelearla.
De aquellos hoteles de lujo y el beneficio que permite el deporte de elite en Estudiantes a bancar la parada con changas en apenas cinco años.
Su historia, que es el reflejo de tantas otras que se desatan cuando los flashes seductores del fútbol se apagan abruptamente, tomó potencia viral por un mensaje simple en sus redes que buscaba alcanzar más clientes.
“Hola gente.
Bueno era para contarles un poco la situación.
Estoy lamentablemente perdiendo la visión del ojo izquierdo, tengo retinopatía por la diabetes y una trombosis en el ojo .
Y, bueno, ya que me quedé sin laburo .
A partir de mañana voy a salir a vender sándwich en la bici .
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.infobae.com — el contenido pertenece a Infobae Deportes.