Jugaba al hockey en Italia, un accidente lo dejó 22 días en coma y debió aprender a caminar de nuevo: “No fue algo malo en mi vida”
Francisco Marrocco tenía 19 años y le pagaban por jugar al hockey sobre patines, un deporte que había empezado a entender con apenas cinco años en su San Juan natal.
Vivía en Seregno, un pueblo ubicado a treinta kilómetros de Milán.
Su carrera se presagiaba próspera: había despertado la atención de otros equipos de Europa y estaba latente la convocatoria al seleccionado argentino.
Su vida era la de un joven en plenitud y en disfrute permanente.
Solo él, y aquellos otros que atravesaron situaciones semejantes, podrán comprender por qué afirma que lo que le pasó no fue algo malo, “sino todo lo contrario, fue algo que me hizo mejor”.
Lo que le pasó es que su cabeza impactó contra una columna.
Él nunca lo advirtió, no pudo adivinarlo, no alcanzó a prevenirlo.
El auto en el que se desplazaba se despistó de la ruta y él, que venía dormido en los asientos de atrás, concentró el golpe.
El punto de contacto fue entre una columna y su cráneo.
Su vida dio un giro completo.
Estuvo 22 días en terapia intensiva.
Debió aprender a caminar por segunda vez, a comer por segunda vez, a hablar por segunda vez .
No pudo volver a ser el que ese joven de 19 años cargado de sueños y de desafíos deportivos.
Volvió mejorado.
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