Echarla al suelo
No se trata de echar jarros de agua fría cada vez que el sevillismo disfruta de un merecida y poco habitual alegría , ni mucho menos, pero tampoco se puede pensar que por sumar dos victorias (de enorme mérito) en el arranque liguero, la temporada será muy distinta a las anteriores o, peor que eso, que la plantilla está más o menos terminada.
Con respecto a esto segundo, al Sevilla le hacen falta no menos de tres fichajes para que el equipo puede salir adelante, aunque apurando un poco, un par de ellos más lograrían cerrar realmente ese vestuario, más la ayuda inestimable de esos cachorros de la cantera que tanto están dando que hablar.
Hacía tiempo que el Sevilla no vivía unos días tan tranquilos de las puertas del Sánchez-Pizjuán hacia fuera.
Tras aquel varapalo de la venta frustrada a Sergio Ramos, con los agoreros llamando al desastre, lo cierto es que el equipo ha ido sentando sus bases en la sensatez y sobre los hombros de dos currantes: José Ignacio Navarro y Luis García Plaza .
El primero, con su perfil discreto, sin colocarse medallas ni vender humo o 'felicidad', va trabajando con lo que puede.
Le han dado una bomba de relojería que, de momento, no ha explotado.
Por otro lado se encuentra un entrenador al que le viene bien el traje de este Sevilla.
Sin alardes.
Sin verbos extraños.
Práctico.
Cercano.
Paciente .
Podría decirse que es el hombre perfecto para el actual estado del equipo e incluso del club.
Pero, ojo, esto es fútbol y la canción nos suena a todos.No se trata de echar por tierra lo conseguido por el Sevilla en las dos primeras jornadas ni tensar la cuerda de cara al futuro, pero en el segundo parón sevillista del curso pasado, con dos victorias consecutivas ante Rayo y Barcelona, las sensaciones eran mejores incluso que ahora.
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