Harald V de Noruega, el príncipe tímido que supo afirmar su personalidad
Se fue el rey Harald de Noruega y, con él, muere el último de los soberanos de la vieja generación en Europa , pues su primo Alberto II de Bélgica, Juan Carlos I de España, Beatriz I de Holanda y Margarita II de Dinamarca hace ya tiempo que abdicaron y Carlos XVI Gustavo de Suecia y Carlos III de Inglaterra ya son monarcas de otro tiempo.
Un príncipe y un rey al que cupo encarar una larga vida jalonada de pérdidas, exilios, luchas y silencios , en el complejo tránsito desde la viejas formas de hacer hasta un mundo postmoderno cada día más difícil de comprender.
Su padre, el rey Olav V, había nacido en Gran Bretaña cuando su propio padre, el príncipe Carlos de Dinamarca, apenas podría imaginar que, en 1905, se convertiría en el primer rey de una Noruega independiente, separada de la corona sueca, con el nombre de Haakon VII.
De ahí que Harald, nacido en 1937 en la finca real de Skaugum, fuese el primer príncipe noruego nacido en el país desde los lejanos siglos de la baja Edad Media .
Una gran alegría para una dinastía corta, y solo garantizada por su padre el príncipe heredero Olav y por sus hermanas, las pequeñas princesas Ranghild y Astrid.
Por su padre, era primo de los reyes de Suecia, Dinamarca y Gran Bretaña y, por su madre, la princesa Marta de Suecia, de los reyes Balduino y Alberto de Bélgica.
Una pertenencia a la tupida red de la realeza de Europa, que de poco sirvió cuando, en abril 1940 y tras la invasión de Noruega por parte de las tropas del Reich alemán, la familia tuvo que buscar refugio primero en Suecia y después en los Estados Unidos, invitados por el presidente Roosevelt que quedó fascinado con su madre la princesa Marta.
Aquel país fue su primer hogar, en la mansión Pook Hill, cerca de Washington, pero en 1945, a sus 8 años, todos regresaron a Noruega donde, sin embargo, nueve años más tarde, a sus 17, su madre Marta falleció de un cáncer que dejó en una gran orfandad a este príncipe apuesto pero tímido, un tanto apagado y desprovisto del aura de héroe de la resistencia de su padre el entonces príncipe heredero.
Hijo sin madre, su hermana Ranghild asumió el papel de primera dama del reino, y a él le tocó aprender el oficio de príncipe, primero en un instituto en Oslo, después en la escuela de oficiales de caballería y, posteriormente, en el ejército.
Terminada su formación en 1958, un año después la muerte del viejo rey Haakon llevó al trono a su padre como Olav V.
El mismo año, 1959, en que conoció a Sonia Haraldsen, el amor de su vida.
Sonia, la hija del propietario de unos almacenes de confección de ropa de señoras, era como él una gran deportista, de trato fácil y tenía intereses intelectuales.
Enamorado, durante nueve largos años iba a luchar por ella con denuedo afirmando así su personalidad .
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