El lado más desconocido de Margarita de Dinamarca: un féretro de siete toneladas, 'El Señor de los Anillos' y un perro salchicha
Hay miembros de la realeza que han hecho de la discreción y el protocolo su seña de identidad.
Margarita de Dinamarca nunca encajó del todo en ese molde.
Durante sus 52 años al frente de la Corona, la monarca construyó una imagen propia marcada por la creatividad, los colores, el arte y una personalidad poco amiga de las convenciones.Su particular manera de entender la vida también se ha reflejado en algunos episodios que difícilmente podrían atribuirse a cualquier otro miembro de una familia real.
Desde acudir a una cena de gala acompañada por su perro hasta involucrarse personalmente en proyectos artísticos y de vestuario, Margarita ha demostrado en numerosas ocasiones que la etiqueta no está reñida con hacer las cosas a su manera.Y quizá uno de los mejores ejemplos de esa singularidad se encuentre en algo tan íntimo como la manera en la que ha decidido afrontar su propia muerte.
La entonces reina participó personalmente en el diseño del féretro en el que será enterrada, una pieza monumental de vidrio fundido que tardó más de 15 años en completarse y que pesa siete toneladas.Una reina que convirtió el arte en una parte de su vidaMucho antes de que su nombre quedara asociado a la Corona, Margarita mostró interés por disciplinas alejadas de las obligaciones institucionales.
Estudió Arqueología y Economía y llegó a dominar cinco idiomas —danés, francés, alemán, sueco e inglés—, pero fue el mundo artístico el que terminó ocupando un lugar especialmente importante en su vida.La pintura es una de sus grandes pasiones.
Algunas de sus obras han llegado a exponerse en museos como el Arken de Copenhague, aunque probablemente uno de sus trabajos más sorprendentes sea el que realizó para una de las sagas literarias más populares de todos los tiempos.Margarita fue la encargada de realizar las ilustraciones de la edición danesa de El Señor de los Anillos.
Para aquel proyecto utilizó el pseudónimo de Ingahild Grathmer, una identidad que le permitió trabajar sin que su condición de princesa condicionara la recepción de sus dibujos.
Sus ilustraciones llegaron incluso a despertar la admiración de J.R.R.
Tolkien.Su creatividad tampoco se quedó en los lienzos.
La monarca diseñó vestuario para el Ballet Real danés y participó en la escenografía de Ehrengard: El arte de la seducción, producción dirigida por Bille August.
El proyecto supuso además su incursión en Netflix y terminó siendo reconocido con un premio Robert, uno de los principales galardones cinematográficos de Dinamarca.Del armario de colores al féretro que diseñó personalmenteLa misma libertad que aplicaba a sus proyectos artísticos se trasladaba a su imagen pública.
Los estilismos de Margarita se alejaron durante décadas de la sobriedad que suele asociarse a las familias reales.
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