Ya hay gente nostálgica de la IA del pasado: el pequeño lamento por todo lo que DALL-E 2 nos dio y se perdió por el camino
En las últimas semanas se ha extendido por X una comparación entre la misma imagen generada con DALL-E 2 y con modelos posteriores : un bodegón de una galleta mojada en leche, con idéntico prompt en ambos casos.
La respuesta mayoritaria no ha sido "qué avance más guay", sino "prefiero la vieja".
DALL-E 2 llegó en abril de 2022 y OpenAI lo retiró esta primavera pasada, sustituido por modelos como los que alimentan hoy ChatGPT Images 2.0 .
Cuatro años bastaron para que un modelo que parecía magia se convirtiera en objeto de nostalgia.
En detalle .
El patrón se repite con las mismas palabras: "grano", "brochazos", "textura de Holga", "pintura de verdad".
Una usuaria que empezó a usar DALL-E 2 en 2022 dice que fue el modelo que le hizo entender el espacio latente, y lamenta que DALL-E 3 virara hacia lo que llama "el vacío colorista" de Midjourney.
Otro admite que preferiría que DALL-E 2 hubiera sido el final del camino: "bueno en lo que importaba, malo en lo que importaba, y aun así lo quería".
El ruido, ese defecto que los ingenieros llevan años puliendo hasta borrarlo, es justo lo que hoy se echa de menos: la huella de que algo se improvisaba, no se ensamblaba.
Entre líneas .
Con DALL-E 2 el resultado nunca era del todo predecible: el modelo interpretaba, se equivocaba y sorprendía.
Los modelos actuales funcionan más como un formulario: cuanto más detallado es el prompt , más literal será la respuesta, con menos margen para el accidente.
Un modelo que ignoraba la mitad de las instrucciones producía, a veces, más carácter que uno que las cumple todas.
Robomojo fue aquella colección de carteles de películas recreados con DALL-E 2, otra oda a aquel modelo.
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