Ceuta es un clamor contra el Gobierno: "¡Esta fuerza es imparable"
Lucía tiene 5 años.
Rubia, ojos azules algo rizados, lleva un silbato verde y la camiseta de la selección española de fútbol con el número 15.
A su lado, lleva una pizarra y con mensajes impresos: “ Me robaron el verano .
Mis juegos y mis amigos.
Solo quería ser una niña en mi tierra: Ceuta ”.
La madre de Lucía accede a que El Confidencial fotografíe a la pequeña.
“Habla con ella, te lo cuenta sin problemas ”.
La niña está seria, concentrada, en un lateral de la Gran Vía, cerca del Hotel Ceuta, cuando la cabecera de la manifestación contra la “invasión” del pasado mes de julio está pasando delante de Lucía.
Ceuta se echó a la calle, como en otras partes de España, ya desde las 19 horas.
A esa hora, las Murallas Reales empezaban a llenarse en un tarde cálida, muy húmeda.
Cuando el presidente Juan Jesús Vivas se incorporó a la manifestación, empezaron los cánticos con mucha más fuerza : “¡Ceuta no se vende, Ceuta no se rinde!”.
El acto se convirtió en una reivindicación de la figura de Vivas, que no paraba de saludar y de apoyar las consignas a favor de su ciudad.
“Esto podría ser el comienzo de la recuperación, esta fuerza es imparable.
Nos están diciendo que no estamos solos”, señaló Vivas el Día de la Comunidad Autónoma de Ceuta .
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