Sor Verónica, monja de clausura: «Yo estudiaba en la universidad y quería acabar mi carrera, pero fui a un retiro 15 días con las clarisas y ahí fue donde descubrí que era mi lugar»
Responder a la llamada de Dios puede ser una tarea complicada, especialmente si te pide que le sigas en la vida de clausura.
La vida en comunidad, de oración y recogimiento, exige unas renuncias difíciles de aceptar para un joven que apenas conoce el regalo de la vocación.
Al menos, así lo explica Sor Verónica .Esta monja joven ha confesado que en un principio ella no estaba preparada para acoger la nueva vida que el Señor le proponía. «Me doy cuenta de que era un llamado de Dios porque ni siquiera yo me miraba como monja », cuenta en el podcast ' Rostros de fe '.Su rutina parecía muy distinta a la de las monjas que veía en las películas: ella iba a la universidad, vivía con sus padres y tenía una ambición laboral como el resto de sus amigos de clase.
Ese plan terrenal «era bueno» pero Dios le pidió dejarlo atrás por otro proyecto vital que le haría más feliz. « Yo quería acabar mi carrera , quería ser contadora, quería un master en administración, un doctorado y un puesto.
Yo ya me imaginaba realizándome, supuestamente, como te vende el mundo, que no es malo.
No es malo, pero Dios me tenía un proyecto diferente para mí.
Así son así son los llamados de Dios », comenta.
Cómo descubrió su vocación a la vida de clausuraDe un día para otro dejó su proyecto profesional y personal y vio su sitio en la Orden de Santa Clara.
Allí, las religiosas llevan una vida contemplativa, en comunidad y de clausura.
Esta rama de la Iglesia aparició en su camino a los 19 años.
Asistió a un retiro del Movimiento de Lazos de Amor Mariano, popular en Colombia y otros países de América del Sur.
Allí descubrió la presencia de Dios en la Eucaristía: «No sé qué gracias tan grandes tuve ahí, que yo desde ahí creí que Dios estaba en el Santísimo .
Y empecé a confesarme y a ir al Santísimo , a estar cerca».«Le ofrecí un año mi corazón a Dios para para descubrir mi vocación» Sor Verónica Monja clarisaDespués de su primer encuentro con la fe, se puso en manos de Dios: «Le ofrecí un año mi corazón a Dios para para descubrir mi vocación.
Si era para la vida religiosa, ahí no tenía inquietudes cuando yo le ofrecí mi corazón pero quería saber si era para la vida religiosa, para el matrimonio o mi vida de soltera».
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