Tantas polémicas como para enfadar a Pellegrini
El Real Betis encajó su segunda derrota de la temporada, después de once partidos jugados entre LaLiga y la Champions, frente al Barcelona.
Nada extraño a priori.
Cuando sale el calendario, ya se sabe, este tipo de partidos se suelen dar por perdidos.
Aunque no es menos cierto que este Betis compite a un altísimo nivel ante cualquier equipo y ya, sin ir más lejos, al Real Madrid consiguió ganarle hace casi mes y medio jugándole de tú a tú, acertando ante la portería contraria y con un portero estratosférico.
Pero lo que sí sorprendió en el duelo de ayer contra el equipo de Flick fueron otra vez las formas por la actuación de De Burgos Bengoetxea.
Sí, ese árbitro que en la final de la Copa del Rey de 2025 se emocionó cuando habló de lo mal que lo pasan sus hijos cada vez que recibían críticas en el colegio cuando su padre se equivocaba.
Y también de Del Cerro Grande, pero del madrileño, que estaba ayer encargado del VAR, desgraciadamente no sorprende...Si en los 54 partidos europeos de la pasada semana -entre la Champions, la Europa League y la Conference- no había ningún árbitro español dirigiendo algún partido sobre el terreno de juego es por algo.
El nivel es muy pobre.
De saber muy poco del juego del fútbol.
Aplican muy bien el reglamento cuando les conviene, claro está, cuando pitan a un Barça o a un Real Madrid de turno.
Hay veces que se dejan llevar por el VAR, otras no.
El criterio también deja mucho que desear.
En un mismo partido, una jugada se pita de una manera y otra, que también podría ser castigable, no se pita de la misma forma.Cómo tuvo que ser la cosa en el Betis-Barcelona de ayer para que Manuel Pellegrini, que desde aquella vez en la que protestó públicamente y fue sancionado de oficio en una de sus primeras temporadas en Heliópolis, no había vuelto a referirse de ninguna forma a los arbitrajes -ni a modo de protesta durante los partidos, ni antes ni después en rueda de prensa-, fuera amonestado con tarjeta amarilla mientras el árbitro iba a ver en la pantalla del césped la mano del Cucho antes del golazo de Lo Celso.
Todos podemos estar de acuerdo que un soberbio equipazo como el Barcelona, con Lamine Yamal marcando golazos (también hizo alguna vez el tonto y no debería copiar a Vinicius en ese aspecto), con ese Rodri-Pedri-Fermín que bien podría ser el centro del campo de la selección española, o con Raphinha sólo para 25 minutos, no necesita tanta polémica arbitral a su favor.El Cucho toca el balón con el brazo extendido, sí.
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