El nuevo Tesla Roadster 'volador' es puro truco y vapor
El nuevo Tesla Roadster apareció por fin el jueves por la noche —¡buena noticia, con solo nueve años de retraso !— envuelto en una nube de aire comprimido en el campo de pruebas de cohetes de SpaceX en McGregor, Texas.
Fue el ejemplo perfecto de la marca personal de Elon Musk: el anuncio épico lleno de promesas grandilocuentes, el número de magia que mantiene al público mirando el humo mientras los problemas de verdad ocurren entre bastidores.
Ya sabes, como su retrasado Optimus , su retrasado Cybercab y la falta de una conducción autónoma de verdad en Tesla, un chiste casi una década después de prometerla.
El Roadster hizo cosas absolutamente inútiles que ningún coche había hecho antes y que no tienen ninguna aplicación práctica.
Corrió boca abajo, pegado a un rizo gigante como un coche de Hot Wheels.
Saltó por encima de un Cybertruck, un Tesla Semi, un Model Y y un Cybercab.
Se abrió paso en plan Fast & Furious por un circuito ridículo, dio una voltereta hacia atrás y bajó flotando sobre propulsores de aire hasta tocar tierra de nuevo.
Durante un momento, el coche desapareció en una bocanada de gas, como Musk tras una nube de humo de marihuana en el pódcast de Joe Rogan.
Lo que no hizo fue darnos un precio o una fecha creíbles.
El último juguete de Musk es el caso más literal de venta de humo de la historia de la tecnología: un producto que no se puede comprar, propulsado por gas de verdad.
Además, fue una decepción en todos los frentes.
En cuanto al diseño, el Roadster parece el hijo diabólico de un Model Y y un Cybertruck.
Uno que sueña con ser un Lamborghini de mayor, pero que es demasiado feo para conseguirlo jamás.
Sus funciones de salto —no es que vuele de verdad— son absurdamente poco prácticas, al contrario que la tecnología de salto de BYD basada en la suspensión , que sí sirve para algo: mantener el coche estable aunque haya un bache enorme en la carretera.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.elconfidencial.com — el contenido pertenece a El Confidencial Tecnología.