La mayor amenaza medieval para el Papa nació en un remoto pueblo aragonés. Gobernó desde Peñíscola hasta que lo envenenaron
En el año 2000, un cráneo parcialmente momificado apareció en un palacio de Sabiñán, en Zaragoza.
Los análisis lo identificaron como los restos de un papa del siglo XV.
Alguien lo había robado de la urna donde reposaba.
La Guardia Civil lo recuperó meses después, el 12 de septiembre .
El cráneo lleva décadas generando un pleito judicial entre tres localidades —Illueca, Sabiñán y Peñíscola— que reclaman su custodia.
Hoy descansa en un depósito del Museo Provincial de Zaragoza, esperando sentencia — lo contamos hace un año —.
Siglos antes, un santo le había profetizado ese destino: con su cabeza jugarán los niños a modo de pelota.
La historia de cómo acabó así empieza en un castillo del Moncayo.
Desafiando a toda la cristiandad.
Pedro Martínez de Luna y Pérez de Gotor.
Segundo hijo varón de una de las familias nobles más poderosas de Aragón.
El primogénito heredaba el feudo; el segundo iba a la Iglesia.
Era la costumbre.
Pedro de Luna estudió Derecho Canónico en la Universidad de Montpellier —donde destacó como alumno y después como profesor— y fue nombrado cardenal por el papa Gregorio XI.
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