Barcelona muestra su apoyo a Ceuta con la réplica minoritaria de la izquierda
Miles de personas se concentraron este miércoles en la plaza de Sant Jaume de Barcelona para mostrar su apoyo a los vecinos de Ceuta tras la crisis migratoria provocada por la entrada masiva desde Marruecos.
Como suele suceder en la capital catalana, la movilización tuvo su réplica y la plaza quedó dividida en dos por un cordón de los Mossos d'Esquadra, aunque la balanza se inclinó claramente hacia los asistentes a la convocatoria por Ceuta.Alrededor de las siete de la tarde había comenzado en la cercana plaza de l'Àngel una contramanifestación convocada por Unidad contra el Fascismo y el Racismo.
Unas 400 personas, con banderas palestinas y enseñas de diferentes organizaciones de extrema izquierda, se congregaron al grito de «ninguna persona es ilegal» y «fuera fascistas de nuestros barrios».
Antes de sumarse a la marcha, el portavoz de los Comuns y candidato de BComú a la alcaldía, Gerardo Pisarello, defendió la acogida y distribución de los migrantes según los recursos de cada territorio.
También cargó contra el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska: «No es la primera vez que falla, no es la primera vez que llega tarde».Desde allí, una marea de manifestantes avanzó hacia la plaza Sant Jaume y protagonizó algunos encontronazos verbales con personas que acudían a la concentración de apoyo a Ceuta.
Los Mossos terminaron desplegando un cordón policial para partir la plaza y mantener separados a ambos grupos.
La protesta de extrema izquierda ocupó uno de los extremos, mientras los primeros participantes en el acto de las ocho aguardaban al otro lado.Poco a poco, la otra mitad de la plaza comenzó a quedarse pequeña.
Unas 3.000 personas abarrotaron el espacio reservado y se extendieron por las calles adyacentes, hasta el punto de que los Mossos interrumpieron temporalmente el acceso por motivos de seguridad.
La decisión provocó el enfado de quienes permanecían fuera, que reclamaron a los agentes: «¡Dejadlos pasar!».
Dentro se sucedían las consignas «Ceuta no se vende», «España se defiende» y «Yo soy español», además de numerosos cánticos contra Pedro Sánchez.El PP catalán aportó la principal escenografía política de la tarde colocando en primera fila dos sillas vacías con los nombres de Salvador Illa y Jaume Collboni, ausentes por su viaje institucional a Sarajevo, Varsovia y Kiev.
Daniel Sirera, líder municipal del PP en Barcelona, acusó al alcalde de preferir estar «con Pedro Sánchez antes que con los ciudadanos de Barcelona».
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