Merz prohibirá por ley la expropiación de viviendas para adelantarse a La Izquierda
Al canciller Merz le esperaba una complicada reunión con el grupo parlamentario de su partido, la Unión Cristianodemócrata (CDU), tras el «desastre» en las elecciones regionales del pasado domingo.
Para zanjar el debate sucesorio y recuperar la iniciativa, se ha presentado ante los diputados planteando la prohibición de las expropiaciones , para adelantarse a la agenda de la izquierda radical de Die Linke (La Izquierda) en Berlín.El partido que ha ganado las regionales en la capital alemana busca a esta hora socios de coalición con los que llevar a cabo la expropiación de 200.000 viviendas.
Merz ya había acordado con sus socios, los socialdemócratas del SPD, regular por ley federal que la nacionalización de viviendas privadas en alquiler no sea posible mediante leyes regionales.
Ahora propone aprobar esa regulación «relativamente rápido».La industria de la construcción y el sector inmobiliario han advertido reiteradamente contra las consecuencias de la expropiación masiva planeada por La Izquierda . «Las inversiones se están yendo ya a Varsovia y otras grandes ciudades europeas», lamenta el presidente de la asociación inmobiliaria BFW, Dirk Salewski.
Además, añade que la amenaza de expropiaciones durante la campaña electoral ya ha provocado «una huida sin precedentes» de empresas y capital.«Tumbarán la construcción de viviendas en Berlín al menos durante una década», augura Tim-Oliver Müller, al frente de la asociación de constructores HDB. « La expropiación no es gratuita, los apartamentos se compran y cuesta un dinero que podría usarse para nuevas edificaciones.
La expropiación no creará ni un sólo nuevo apartamento y espantará la inversión de este sector, que necesita entre cuatro y siete años para cada proyecto», añade Müller.Los planes de nacionalización de La izquierda no solo afectan al mercado inmobiliario.
El medio de transporte S-Bahn de Berlín, por ejemplo, también pasará a manos de una empresa pública según los planes de La Izquierda.
Y para financiar estos proyectos, además de 70.000 millones de euros de deuda, planea aumentar el impuesto comercial e introducir uno nuevo sobre la propiedad.El presidente regional de Baviera, Markus Söder, advierte que esta agenda «refuerza el bajo rendimiento de Berlín«, en referencia a que la capital alemana es deficitaria y se beneficia de la solidaridad de los Länder productivos.
Una situación que resultaría en »aún más dinero de Baviera«.
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