Polémica en Francia por la propuesta de Le Pen de prohibir el velo musulmán en la calle
Desde la izquierda hasta la derecha tradicional, pasando por la coalición macronista, han criticado esta medida.
La ultraderechista Marine Le Pen ha empezado el curso político y electoral en Francia bajo el foco de la controversia.
Su partido ha reivindicado en los últimos días una de sus propuestas históricas: la prohibición del velo musulmán en el espacio público, incluso en la calle.
Y los rivales de la favorita de cara a la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas del año que viene —prevista para el 18 de abril, y la segunda vuelta tendrá lugar el 2 de mayo— no han dudado en echarle en cara esta medida.«Multaremos a las mujeres que lleven el velo (…), de la misma manera que multamos a aquellos que no se ponen el cinturón de seguridad», dijo el domingo Jean-Philippe Tanguy, uno de los diputados lepenistas más mediáticos, en una entrevista en BFM TV.
Con esas palabras, recordó que Agrupación Nacional ha recuperado esta polémica medida, que había abandonado temporalmente en las elecciones legislativas del verano de 2024, en que la derecha radical acabó tercera pese al favoritismo que ya le otorgaban entonces los sondeos.Francia prohibió en 2004 los símbolos religiosos ostentosos (cruces, kipás y velos) en las escuelas e institutos.
En 2011, entró en vigor otra ley que multa a las mujeres que lleven en el espacio público un velo islámico integral, como el burka o el niqab.
El partido de Le Pen propone desde 2012 ir más allá.
Quiere ilegalizar el velo musulmán clásico, es decir, esa prenda de vestir que cubre el cabello, pero no el rostro ni el resto del cuerpo.
La extrema derecha había defendido durante casi una década que esa prohibición también debía incluir las cruces y las kipás.
Pero desde 2021 afecta únicamente el velo con el argumento de que no se trata de una política para preservar la laicidad, sino para «combatir el islamismo».Críticas de la izquierda y la derecha tradicionalEsta medida, sin embargo, vulneraría varios principios básicos de la Constitución de la Quinta República , así como la Convención Europea de Derechos Humanos, como la libertad religiosa o la igualdad de los ciudadanos ante la ley. «Me cuesta imaginar que el Consejo Constitucional permita una prohibición a secas de un símbolo religioso en la calle», aseguró Mathieu Carpentier, profesor de Derecho Público en la Universidad Toulouse Capitole, en declaraciones al diario 'Libération'.
Ante las serias dudas jurídicas y la controversia política, la Agrupación Nacional ha dicho que solo aplicaría esa ilegalización si fuera aprobada por la mayoría de los franceses en un referéndum.La apuesta por la vía del referéndum no ha apaciguado las críticas de los rivales de la líder ultra.
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