El informe policial sobre Ceuta revienta la comparecencia de Sánchez y noquea al Gobierno
El Gobierno afronta la jornada de este miércoles como una cita clave en la crisis migratoria de Ceuta.
Pedro Sánchez se sube a la tribuna del Congreso de los Diputados para rendir cuentas sobre la gestión política de la emergencia provocada por la entrada masiva de migrantes por la frontera con Marruecos los días 30 y 31 de julio.
Un hecho al que él mismo dotó de la máxima gravedad, identificándolo con una «violación de la integridad territorial» de España.
Desde entonces, a excepción de una entrevista radiofónica con la que arrancó el curso político, Sánchez ha huido de toda explicación y no ha aportado concreción alguna sobre lo acaecido hace más de un mes.
En el seno del Ejecutivo exhiben sin pudor su total desconocimiento sobre quién organizó este «ataque». «No lo sabemos nosotros ni los servicios de inteligencia» , señalan.Sin embargo, este relato quedó superado por la publicación en 'El Español' del contenido de un informe de la Policía —en concreto, de la unidad de inteligencia de la Comisaría de Extranjería— en el que informaba a la juez de la Audiencia Nacional, que estudia si asumir el caso, que la invasión fue guiada por gendarmes marroquíes a las órdenes de agentes de paisano con un fin distinto al migratorio.
La noticia generó tanto revuelo en el Gobierno que, de madrugada, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, remitió una carta al director general de la Policía para que le informara de las averiguaciones , a fin de confirmar si iban en la dirección publicada por el citado medio.
El desconcierto se apoderó de Moncloa.En el Ejecutivo hay un profundo enfado por la imagen que este episodio proyecta.
En primer término, una sensación de desgobierno absoluto del ministerio.
El cuestionamiento de Grande-Marlaska es creciente y varios son los dirigentes consultados que lamentan que «no controla» Interior , pese a llevar al frente del mismo desde hace ocho años. «Desde el primer día», sentencian, con un evidente desgaste.
Otros son más indulgentes con él y apuntan a una falta de lealtad de los mandos policiales que no trasladaron la información que manejaban.
En este sentido, fuentes gubernamentales no ocultan su «sorpresa» por que estas averiguaciones no hubieran trascendido a los superiores, teniendo en cuenta que el Gobierno lleva semanas sosteniendo la tesis contraria: que Rabat no tuvo ningún tipo de responsabilidad. «No hay evidencia, prueba o indicio de que Marruecos colaboró antes o después», señalaban horas antes fuentes gubernamentales.
El estupor era absoluto y en el Gabinete reconocían estar «a ciegas» .
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