El otro miedo de la IA: ¿y si estalla una burbuja?
¿Salen las cuentas con la inteligencia artificial (IA)? ¿Se recuperará esa montaña de inversión que ya se mueve en los billones de dólares? ¿Darán los mercados el tiempo suficiente, o alguien se pondrá nervioso, empezará a retirarse y se desatará la tormenta? De entre todos los mensajes tenebrosos que hemos escuchado estos días sobre los riesgos de la IA, procedentes incluso de los propios jefes de las compañías más punteras (Anthropic y OpenAI), sorprende que ninguno haya mentado la bicha, ese peligro más obvio y tangible: el riesgo de pinchazo de burbuja, un pinchazo colosal, como colosales son las cantidades de dinero en juego.
La IA, una tecnología que se presume revolucionaria, capaz de imitar el aprendizaje humano, autodesarrollarse, tomar decisiones por sí misma y, según se nos ha advertido estos días, matarnos a todos antes de que termine la década ( un ingeniero de Anthropic dixit ), avanza a lomos de cifras astronómicas: las inversiones esperadas hasta 2030 pueden alcanzar los seis billones de dólares, según las estimaciones de Goldman Sachs y JPMorgan, gran parte financiadas con deuda.
El boom explica una buena parte del crecimiento económico de la primera potencia mundial, Estados Unidos, y ha multiplicado la cotización de los llamados siete magníficos : por siete, en el caso del fabricante de microchips Nvidia, por dos en el de Meta o Alphabet (ver gráfico). Por su parte, Anthropic (empresa responsable de Claude) y OpenAI (padre de ChatGPT) están llamadas a realizar salidas a Bolsa de esas que marcan época. La de Anthropic sería la mayor de la historia, con una valoración de dos billones de dólares, por encima de las cifras alcanzadas por el debut de SpaceX, de Elon Musk, en junio.
Y para la otra habrá que esperar, porque el pasado fin de semana, en pleno revuelo, OpenIA anunció que retrasaba su salida a Bolsa, prevista para 2026, por motivos de seguridad. El jefe de Anthropic, Dario Amodei, hizo un llamamiento colectivo a ralentizar los trabajos y coordinar la acción de compañías y gobiernos para evitar males mayores. Sam Altman, al frente de OpenAI, le secundó, y el viernes explicó esto a la revista Fortune : “Teniendo en cuenta todo lo que está sucediendo en materia de seguridad, ahora mismo no sería un buen momento para salir a Bolsa, y no sentimos ninguna presión al respecto”.
Porque, en efecto, la lluvia de millones no cesa. A los dos días de estas palabras, varios medios estadounidenses publicaban que OpenAI se hallaba en conversaciones para una nueva ronda de financiación que le otorgaría un valor de dos billones de dólares.
Y, sin negar la fuerza transformadora de esta tecnología, hay más de uno a quien no le salen los números. El profesor de Negocios de la Universidad de Columbia Stijn Van Nieuwerburgh ha elaborado un informe que será público la próxima semana, pero avanza a este periódico unos cálculos reveladores: “El despliegue probable de la IA será de unos 10 billones de dólares entre 2025 y 2032, y para 2032, los ingresos anuales de esta inversión tendrán que crecer hasta los 3,7 billones de dólares al año para poder generar un rendimiento del 10%, que no es muy alto”, afirma.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en elpais.com — el contenido pertenece a El País Economía.