El escándalo de la camiseta a medias
Hay cosas en la vida que no admiten media camiseta.
Vinicius, Mbappé y Konaté han inventado la camiseta de corsé, que es un modo atuendario de ponerse de perfil, pero mirando directamente a cámara.
O sea, un lío que no quiere meterse en líos, como la propia camiseta, que iba hecha una braga. «Todos somos caballas» decían las camisetas , pero sin llegar a decirlo.
La camiseta estaba ahí, aunque el mensaje no.
Estamos ante la inauguración de la solidaridad por centímetros, que vaya usted a ser si es solidaridad o no.
No sabemos por qué hicieron estos futbolistas lo de la media camiseta, y conviene no inventarles el pensamiento.
Eso veo yo.
Cada cual es propietario de sus palabras, que es como decir de sus silencios.
Un futbolista no tiene obligación de adherirse a todas las causas que le lleguen al vestuario, pactadas en general o no tanto.
Puede decir que no.
Para mí lo prodigioso, y escandaloso, aquí, ha sido el descubrimiento de la media camiseta.
Los tres disidentes inauguran lo textil con cláusula de conciencia, la camiseta ideológica de medio jirón, donde la tela se acepta y la frase aún se está negociando.
El mensaje llegaba hasta un concreto lugar del pecho, y allí se acababa la solidaridad.
Uno puede ser caballa, pero sólo hasta el esternón.
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