Máxima de Holanda reaparece espectacular junto a Alexia en la Fórmula 1: el detalle de sus joyas que las une
El final del verano también marca el regreso de las familias reales a sus grandes citas públicas y, en el caso de los Países Bajos, la primera gran imagen de la nueva temporada llega sobre el asfalto. La reina Máxima, el rey Guillermo Alejandro y su hija, la princesa Alexia, han acudido este domingo 23 de agosto al Gran Premio de Fórmula 1 de los Países Bajos , celebrado en el circuito de Zandvoort. El rey será además el encargado de entregar el trofeo al ganador de una edición especialmente significativa, ya que la carrera de 2026 es, por el momento, la última prevista en este circuito. Pero si algo ha llamado la atención al margen de los monoplazas ha sido la imagen de Máxima y Alexia. Ambas han reaparecido después del verano especialmente favorecidas, con la piel bronceada y dos looks muy diferentes que comparten una misma vocación estival. Y hay un pequeño detalle en sus joyas que demuestra que, incluso cuando no se visten igual, madre e hija saben encontrar formas discretas de coordinarse .
La reina ha apostado por una camisa blanca de manga corta , cuello camisero abierto en V y una silueta fluida que aporta frescura y movimiento al conjunto. El blanco, además, funciona especialmente bien con su piel bronceada después del verano. El contraste ilumina el rostro y deja que el tono dorado de la piel se convierta casi en un accesorio más.
La parte superior contrasta con una espectacular falda de lino beige de Natan , una de las firmas habituales de la soberana. El tejido ligero y el tono natural evocan inmediatamente el verano, mientras que las grandes flores blancas parecen trazadas con pinceladas sobre la superficie. El resultado se mueve entre el paisaje campestre y una interpretación casi artística del estampado floral.
No es, además, una prenda nueva para Máxima. La reina ya la había llevado en junio, durante la visita de Estado del presidente alemán Frank-Walter Steinmeier y su esposa, Elke Büdenbender , aunque entonces la acompañó con otros accesorios.
Para esta ocasión, Máxima ha llevado el conjunto hacia un terreno más relajado y veraniego. A sus pies aparecen unas sandalias de esparto con tiras en tono nude y detalles de tachuelas , mientras que un bolso bandolera en blanco roto, de acabado trenzado y herrajes dorados, mantiene la estética natural y sofisticada.
Las joyas añaden el toque más personal. Destacan especialmente unos grandes pendientes de perlas con forma floral , una elección muy en la línea de la reina, que rara vez teme recurrir a piezas llamativas.
El pelo, suelto y trabajado con volumen, ondas naturales y raya lateral, completa una imagen especialmente favorecedora. El maquillaje concentra la atención en la mirada y mantiene el resto del rostro luminoso y natural.
La princesa ha escogido un look en azul marino formado por una pieza larga de escote palabra de honor y una silueta amplia que recuerda a los conjuntos de sastrería.
El diseño juega con la asimetría y con el volumen. La parte inferior cae con amplitud y desdibuja la silueta de las piernas, creando un efecto fluido y muy elegante.
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