Un fármaco que frena la lactancia abre una inesperada vía para prevenir el cáncer de mama
Un medicamento que se utiliza para detener la producción de leche después del parto podría esconder una utilidad completamente diferente.
Una investigación internacional ha encontrado que una dosis de cabergolina administrada al terminar la lactancia redujo aproximadamente a la mitad la proporción de ratones genéticamente predispuestos que desarrollaron cáncer de mama.
El hallazgo se ve reforzado por datos retrospectivos de mujeres que apuntan en la misma dirección, aunque todavía será necesario demostrar el posible efecto preventivo mediante ensayos clínicos.
El estudio, publicado en la revista científica Cancer Discovery , de la American Association for Cancer Research, cuenta con participación española del Centro de Investigación del Cáncer de Salamanca, centro mixto de la Universidad de Salamanca y el CSIC.
Entre los investigadores que firman el trabajo se encuentran Natalia García-Sancha, Roberto Corchado-Cobos, Christopher A.
Maxwell y Jesús Pérez-Losada, además de científicos de instituciones de diferentes países.
Maxwell es profesor de la Facultad de Medicina de la University of British Columbia (Canadá) e investigador del BC Children's Hospital Research Institute.
La cabergolina es un agonista de la dopamina que disminuye la secreción de prolactina y puede utilizarse para inhibir o suprimir la producción de leche cuando está médicamente indicado.
La investigación se fijó en un momento muy concreto de la vida de la mama: el periodo posterior al destete .
Una vez terminada la lactancia, buena parte de las estructuras que se habían desarrollado para producir leche dejan de ser necesarias y la glándula mamaria inicia un proceso de remodelación conocido como involución.
Christopher Maxwell utiliza una comparación muy gráfica para explicar el fenómeno: «Es como un árbol frutal».
Durante el embarazo y la lactancia, explica el investigador, la mama desarrolla las estructuras necesarias para producir leche, mientras que durante la involución se produce una especie de «invierno» en el que esas estructuras se reinician.
Este proceso fisiológico de eliminación y remodelación del tejido es precisamente el que los investigadores creen que podría tener importancia para comprender el riesgo de cáncer posparto .
El equipo trabajó con ratones que presentaban alteraciones en Brca1 y Trp53, dos genes esenciales para controlar daños celulares y cuya alteración está relacionada con el desarrollo de tumores.
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