El Córdoba CF, atrapado en una sangría defensiva que devora su potencial ofensivo
El Córdoba CF tiene un problema que empieza a resultar insostenible.
De poco sirve presumir de una notable capacidad ofensiva cuando cada partido se convierte en un nuevo ejercicio de supervivencia para evitar los goles del rival.
El conjunto blanquiverde continúa sin encontrar soluciones a su fragilidad defensiva y, después de nueve jornadas, ya acumula 20 tantos encajados, una media de 2 tantos por encuentro que está hipotecando seriamente su temporada el sufrir ante el Eldense su sexta derrota de la temporada.Además de no lograr puntos, los números reflejan una realidad especialmente preocupante.
El cuadro ribereño ha recibido al menos un gol en todos sus compromisos ligueros y todavía desconoce lo que significa mantener su portería a cero después de nueve jornadas .
Una dinámica que amplía su récord histórico de partidos consecutivos encajando goles desde el inicio de una temporada.Para desgranar esos goles encajados, el Córdoba ha encajado tres tantos ante el Burgos, Granada, Sabadell y Valladolid; dos frente al Almería, Tenerife y Eldense; y uno contra Girona y Albacete.
Una preocupante regularidad que impide construir resultados desde la seguridad defensiva y que prácticamente le obliga a marcar tres goles para tener ciertas garantías de victoria.Y es que las dificultades del Córdoba van mucho más allá de los tantos recibidos.
Los desajustes en las coberturas, la falta de contundencia en los duelos y los errores de concentración han terminado convirtiéndose en problemas recurrentes que aparecen independientemente de los futbolistas que ocupen la retaguardia.
Un estilo defensivo que no cuaja con la plantillaPara paliar la sangría, Iván Ania ha recurrido a diferentes combinaciones defensivas e incluso ha realizado hasta tres cambios en la portería, pero ninguna de estas decisiones ha conseguido detener una dinámica que continúa castigando a una escuadra cordobesista que sigue siendo el equipo más goleado de la categoría junto al Ceuta.
Un estado de alarma que se sigue avivando y que hacen cuestionar las decisiones en el mercado estival con jugadores que no terminan de casar con la filosofía del técnico asturiano.En palabras del técnico blanquiverde tras el partido ante el Eldense, esta fragilidad defensiva recae en la no aplicación del sistema defensivo por parte de sus pupilos. «Nosotros somos un equipo de presionar hacia adelante, no un equipo de meter el culo para atrás, de ahogar al rival.
No tenemos centrales rápidos , por lo tanto no podemos permitir los balones a la espalda.
Para eso hay que presionar bien arriba y no lo hemos hecho en la segunda parte y de ahí que hayamos perdido el partido.
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