«La propuesta es regresiva, y lo es más aún porque la ha planteado un partido socialdemócrata»
El gobierno socialista de Castilla-La Mancha, al igual que ha ocurrido con el de Asturias, se ha visto en la inusual posición de tener que rechazar una iniciativa política estratégica, como era la propuesta de reforma de la financiación autonómica, impulsada por un Gobierno Central de su mismo color político.
Lo ha hecho con firmeza, convencido de la solidez de sus argumentos, preocupado por las consecuencias de un modelo que entiende que consolida privilegios y discriminaciones y con el convencimiento de que los votantes sociales, no solo los manchegos, entenderá su posición.
Hablamos con su consejero de Hacienda, Juan Alfonso Ruiz Molina.Nunca antes una reforma de la financiación autonómica se había llevado al Congreso con menos respaldo y con la oposición de gobiernos de distinto signo político...Ha habido ocasiones en el pasado en que comunidades autónomas de diferente signo político han estado en desacuerdo con reformas planteadas, pero en aquellas ocasiones no se puso en duda el modelo sino sus resultados.
Aquí se rechaza el modelo y, además, las formas.
Se ha negociado de forma bilateral con un partido independentista, al que lo que se apruebe ni siquiera le afecta de forma directa, y no solo eso sino que se ha escenificado el acuerdo con una fotografía en La Moncloa entre el presidente del Gobierno y Oriol Junqueras.
Solo eso ya era un motivo suficiente para rechazar la reforma, pero es que, además, es evidente que hay numerosas elementos que suponen privilegios para Cataluña.
Lo que ha venido después no se puede calificar de negociación multilateral y la verdad es que no le he visto mucho sentido.¿Parte esta propuesta de reforma con un déficit de legitimidad?Ya lo hemos dicho.
No se puede negociar un modelo con un solo partido, por mucho que la Generalitat luego lo haya hecho suyo, e imponérnoslo a los demás para que lo aceptemos y sin opciones reales de modificarlo.
Cuando se apela a la lealtad institucional, es importante que se respete por igual a todos los actores que intervienen o que se van a ver afectados por una reforma de esta relevancia.Hacienda entiende que no hay razones para rechazar su modelo y que si se hace es por una motivación política.Castilla-La Mancha no puede aceptar un modelo en el que quién más tiene es el que va a tener más derechos a la hora de financiar sus servicios públicos esenciales porque eso va contra el principio de igualdad.
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