El posparto no debería ser una carrera para volver a ser la de antes
La maternidad llega acompañada de una transformación que va mucho más allá del nacimiento de un hijo.
Sin embargo, mientras la mujer comienza a adaptarse a su nueva realidad, también puede encontrarse con una exigencia difícil de esquivar: volver cuanto antes a ser la de antes.
Recuperar la figura, regresar al gimnasio, retomar el trabajo, recuperar la vida social y, en definitiva, demostrar que todo sigue bajo control.
Una especie de cuenta atrás en la que el cuerpo parece tener que adaptarse a unos tiempos que no son iguales para todas. «Existe la idea de que después del parto hay que recuperar rápidamente la vida de antes del embarazo», explica Rafael Vicetto, fisioterapeuta.
Una expectativa que, a su juicio, se suma a todas las demás que recaen sobre las madres, además de tener que cuidar al bebé y disfrutar de la maternidad.Pero el posparto no tiene un calendario universal. «Cada mujer parte de una situación diferente», señala Vicetto, quien recuerda que la recuperación depende de circunstancias muy diversas y que dos mujeres que hayan vivido embarazos y partos similares pueden atravesar procesos completamente distintos.
En este contexto, las redes sociales han añadido una nueva capa de presión.
No porque mostrar una recuperación rápida sea necesariamente negativo, sino porque las imágenes suelen enseñar únicamente el resultado. «No sabemos cómo ha sido su embarazo, su parto, su recuperación, cuánto tiempo ha pasado ni qué circunstancias personales existen», apunta el fisioterapeuta.El problema aparece cuando esa imagen se convierte en una referencia con la que una mujer mide su propia experiencia .
Entonces la pregunta deja de ser cuánto tiempo necesita ella y empieza a ser por qué no está consiguiendo lo mismo que otras.
Y la comparación puede acabar convirtiéndose en culpa .
Un estudio publicado en 2025 sobre contenidos de Instagram relacionados con diástasis y ejercicio encontró que el 60,7% de las publicaciones analizadas ofrecía recomendaciones que no estaban respaldadas por evidencia científica y que solo el 7,1% mencionaba alguna fuente.
Para Vicetto, este tipo de contenidos puede generar confusión y hacer que una mujer interprete que, si no obtiene los mismos resultados, el problema está en ella.«Muchas veces la mujer no cuestiona la rutina o el mensaje que ha visto, sino que se cuestiona a sí misma: piensa que le falta disciplina , que no se esfuerza lo suficiente o que su cuerpo le ha fallado.
Ahí es donde la comparación empieza a transformarse en culpa», advierte.Cuando volver a la normalidad se vuelve exigenciaLa presión no se limita a la imagen.
También afecta a la manera en que muchas mujeres sienten que deberían estar viviendo su maternidad.
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