La nueva maldición de las momias: restos humanos con hongos letales y venenos se venden por internet
Enfermedades aterradoras, muertes súbitas, locura repentina y largas rachas de mala suerte extrema.
Esos eran los horribles destinos que, según las leyendas de principios del siglo XX, aguardaban a cualquiera que se atreviera a profanar las tumbas de las momias milenarias.
Todos conocemos la célebre maldición de Tutankamón: cuando el egiptólogo británico Howard Carter abrió su sepulcro en el Valle de los Reyes en 1922 ( así lo contó ABC ), desató, según el mito popular, un mal invisible.
Un 'castigo faraónico' que acabó poco después con la vida de su mecenas, Lord Carnarvon, y con la de varios miembros de su equipo, marcando con una sombra de desgracias, accidentes y ruina a los primeros arqueólogos que desenterraron otras momias egipcias. ¿Simples casualidades? ¿Leyendas sin base científica alguna, transmitidas de generación en generación, y tan populares que cuentan incluso con su propio género cinematográfico? El popular Indiana Jones, sin ir más lejos, jamás habría existido sin ellas.
Hoy, 104 años después del hallazgo de Howard Carter , la ciencia ha revelado que, después de todo, la 'maldición de la momia' sí que existe, aunque no de la forma en que pensábamos.La cuestión, de hecho, no tiene que ver con antiguos conjuros, ni tampoco con la magia negra, sino más bien con la biología y la química puras y duras.
Bajo la dirección de investigadores de la Universidad de Staffordshire (Reino Unido), un nuevo estudio recién publicado en ' International Journal of Cultural Property ', acaba de destapar en qué consiste la verdadera maldición de las momias: un grave riesgo para la salud pública que se extiende a caballo del floreciente mercado negro de restos humanos momificados a través de internet.Mercado negro a golpe de clicParece sacado de una película de terror, pero es algo escandalosamente real.
Los investigadores, de hecho, analizaron hasta 128 publicaciones y anuncios en plataformas de venta online y redes sociales. ¿El catálogo? Desde cabezas en distintos estados de conservación (que representaban más de la mitad de la muestra) hasta partes aisladas del cuerpo, como manos y pies sueltos.Kirsty Squires, profesora de Bioarqueología Humana en la Universidad de Staffordshire y autora principal del estudio, explica que «el auge de internet, y en especial de las redes sociales, ha amplificado el tráfico internacional y ha disparado la demanda de un patrimonio cultural único, que incluye momias humanas y animales».El análisis de 128 anuncios en internet muestra a vendedores manipulando cabezas y extremidades momificadas a manos desnudasEl problema, según el artículo, radica en que quienes comercian con estos macabros souvenirs ignoran los peligros de lo que tienen entre manos.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.abc.es — el contenido pertenece a ABC Ciencia.