Adiós a la vieja cárcel de San Sebastián, foco de represión franquista e inspiración de Kortatu
Una cárcel en calma no es una cárcel.
La vieja prisión de Martutene está en silencio, no hay bullicio, tampoco se oyen avisos por la megafonía, ni retumba ya el eco metálico y sobrecogedor que produce el cierre de las celdas.
Martutene ya no es una cárcel, pero conserva todos los elementos de un penal decadente : la garita central de los vigilantes, las galerías enrejadas donde vivieron los reclusos, un gran patio con frontón cubierto, los locutorios y las habitaciones para el vis a vis… Hay rejas por doquier, con unos pestillos de hierro deslizantes para garantizar la seguridad interior.
En este lugar los calendarios se detuvieron en el mes de junio de 2026, cuando todos los internos (230 en total) fueron trasladados entonces al nuevo centro penitenciario de Gipuzkoa, ubicado en Zubieta.
Martutene ya es historia.
Antes de cambiar de prisión, una reclusa dejó escrita su despedida en la pared de la celda 9 de mujeres: “Adiós Martutene.
Aquí estuve yo.
Desde 2018 hasta hoy… 2026”.
Y ahí seguirá el escrito, que firmó “La gata”, hasta que esta vieja cárcel de 78 años sea demolida para construir en el solar un polígono residencial de 400 viviendas.
Seguir leyendo
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en elpais.com — el contenido pertenece a El País.