La Casa Blanca estalla en una guerra interna por el poder entre escándalos, acusaciones y destituciones
El retorno de Donald Trump a la Casa Blanca se había caracterizado por una disciplina y una unidad extraordinarias en comparación con su primera presidencia.
Hasta ahora.
Después de casi dos años en los que Susie Wiles, su hasta hoy jefa de Gabinete, había conseguido contener las rivalidades, imponer orden y evitar las filtraciones que marcaron el primer mandato, las luchas por el poder han vuelto a estallar en el equipo presidencial.
Pero en apenas una semana se han sucedido una serie de maniobras interesadas para sustituir a Wiles, acusaciones sobre millones de dólares de donación desaparecidos, revelaciones de negocios privados con gobiernos extranjeros, enfrentamientos entre altos cargos y varias destituciones.
En un ambiente que recuerda a su primera Administración , Trump se encuentra con una Casa Blanca en la que sus colaboradores compiten por su confianza y recurren a las relaciones de proximidad personal con el presidente para imponerse sobre los adversarios.
El cambio ha sido tan brusco que más de uno de los interlocutores del presidente han descrito los últimos días en Washington como «el salvaje Oeste».
Todo esto, a apenas dos semanas de las elecciones legislativas en que se juega el control del Capitolio.La principal damnificada de estas maniobras es Wiles, de 69 años, que dirigió la campaña electoral de 2024 y después se convirtió en la primera mujer en ser jefa de Gabinete.
Su autoridad indiscutida había sido una de las grandes diferencias respecto al primer mandato.
Trump, que entre 2017 y 2021 tuvo cuatro jefes de Gabinete, incluido uno interino, ha delegado en ella buena parte de la organización del equipo.
Los asesores debían respetar una cadena de mando estricta y las disputas personales se resolvían sin recurrir a la prensa.Ahora varios colaboradores han comenzado a posicionarse ante una eventual salida de Wiles, aunque ella no ha comunicado intención alguna de abandonar el barco.
Entre quienes aparecen en las conversaciones sobre su sucesión figuran Stephen Miller, uno de los hombres más influyentes de esta Administración y principal arquitecto de su política migratoria ; Bill Pulte, director de la Agencia Federal de Financiación de la Vivienda, y Lee Zeldin, responsable de la Agencia de Protección Ambiental.
El nombramiento de ZachariaLa primera señal de aparente debilidad de Wiles llegó con el nombramiento de Katie Zacharia como breve portavoz.
Trump decidió incorporarla sin consultar previamente con su jefa de Gabinete, según reveló el diario ' The Washington Post' .
En una Administración donde Wiles había controlado los nombramientos y las comunicaciones, la iniciativa fue interpretada como una desautorización.
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