Devuelven a la vida a un riñón de cerdo que llevaba un año congelado: un avance para los trasplantes
Erik Finger y John Bischof, investigadores de la Universidad de Minnesota, han logrado que un riñón de cerdo vuelva a producir orina después de haber pasado más de un año almacenado a −150 °C.
Tras recalentarlo y retirar las sustancias utilizadas para conservarlo, el riñón recuperó su actividad.
Este avance podría permitir que, en lugar de tener que organizar cada intervención de trasplante alrededor de un órgano cuya conservación tiene un plazo muy limitado, los médicos puedan disponer de reservas almacenadas durante largos periodos.
"Con estos bancos de órganos, en lugar de que los pacientes esperen al órgano, son los órganos los que esperan a los pacientes", dice Finger.
También permitiría preparar mejor al receptor antes del trasplante.
Los investigadores plantean que ese tiempo adicional podría ayudar a reducir el riesgo de rechazo, aunque se trata de una posibilidad que todavía deberá demostrarse.
Cómo usar la luz para controlar las células cerebrales: explicado por Karl Deisseroth, flamante ganador del Nobel Karl Deisseroth Deisseroth relata cómo un gen de alga sensible a la luz originó la optogenética, que ya ayuda a entender el cerebro, a restaurar la vista y a desarrollar fármacos contra el autismo El equipo también ha trasplantado a cerdos otros riñones sometidos al mismo procedimiento.
Al volver a recibir sangre, los órganos recuperaron su color rosado y comenzaron a producir orina aproximadamente en un minuto, aseguran.
Los riñones porcinos tienen un tamaño y un aspecto similares a los humanos, lo que los convierte en un modelo de interés para estos experimentos.
Cómo lo han conseguido La novedad del sistema es que permite devolver el calor al órgano desde su interior.
Enfriar un riñón y recuperarlo después exige controlar lo que sucede tanto en la superficie como en las zonas más profundas.
No basta con que la parte de fuera alcance la temperatura adecuada mientras el centro sigue a su aire.
Para repartir el calor, los investigadores introducen nanopartículas de óxido de hierro a través de los vasos del riñón.
Cuando llega el momento de recalentarlo, aplican un campo electromagnético de radiofrecuencia que hace que las partículas generen calor dentro del órgano.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.elconfidencial.com — el contenido pertenece a El Confidencial Tecnología.