Los primeros encuentros de Diana de Gales y el Príncipe Carlos, según Charles Spencer: "Para los medios, ella era una mercancía que explotar, no un ser consciente digno de respeto"
EL MUNDO adelanta un segundo extracto del libro de Charles Spencer El canto del cisne. Diana, mi hermana . El hermano de Lady Di relata cómo se inició la persecución a quien sería princesa de Gales
Hubo un fin de semana en Althorp, a finales de 1977 o principios de 1978, en el que el grupo habitual de amigos de nuestras hermanas mayores vino a pasar unos días. Me di cuenta de que todos miraban y escuchaban a Diana de manera muy distinta a como lo hacían antes. Para ellos, Duch ya no era la hermana pequeña de la casa, a la que había que complacer y tolerar, sino una personalidad sumamente interesante por derecho propio. Hacía gala de una confianza renovada, sumada a un sentido del humor formidable, poco convencional, rápido y muy muy gracioso. Ahora Diana exigía ser tenida en cuenta por la fuerza de su personalidad . Era como si, liberada de las reprimendas constantes de los profesores por unas carencias académicas que nunca fueron culpa suya, de pronto —por primera vez— se hubiera encontrado a sí misma.
Sí, siempre había sido una adolescente guapa, y había claros indicios de que se convertiría en una mujer hermosa, pero fue su carácter lo que empezó a brillar en aquel momento: un gran sentido del humor, propio de alguien que no parecía tomarse demasiado en serio a sí misma y que tenía el don de posar su mirada alegre en las cosas graciosas y absurdas. Cuando era más joven podía ser malhumorada y se sentía expuesta a la humillación en clase, pero ahora estar con ella era divertidísimo.
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