Fernando Rodríguez, biólogo: «Nos enfrentaremos a enfermedades transmitidas por insectos que antes no superaban el frío del invierno»
El cambio en las temperaturas y en los patrones climáticos no solo está alterando la intensidad de las lluvias o la duración de las sequías.
También puede tener consecuencias directas sobre la salud pública.
Fernando Rodríguez Correal, biólogo ambientalista y colegiado en el Colegio Oficial de Biólogos de Andalucía, advierte de que el aumento de las temperaturas está modificando la distribución de especies y favoreciendo la presencia de insectos capaces de transmitir enfermedades que antes encontraban en el frío invernal una barrera natural.El experto enmarca este fenómeno dentro de un proceso más amplio que prefiere denominar «cambio global», un concepto que incluye no solo el cambio climático, sino también las modificaciones en los usos del suelo, la pérdida de biodiversidad o la sobreexplotación de los recursos naturales.Un cambio que ya se percibe en plantas, animales y cosechasEl biólogo sostiene que no estamos ante un escenario futuro, sino ante una transformación que ya puede observarse. «Desafortunadamente ya hemos llegado a ese punto», afirma al ser preguntado por la posibilidad de que Andalucía afronte sequías más largas y, al mismo tiempo, lluvias torrenciales más intensas.Según explica, los registros climáticos de las últimas décadas ofrecen una tendencia clara, pero esos cambios también se reflejan en la propia naturaleza. « Los patrones de migración han cambiado , los periodos de floración, las cosechas, sus plagas», señala.
Para Fernando, estos fenómenos son indicadores de un cambio que se está produciendo «a una intensidad y velocidad que supera la capacidad de adaptación humana».El frío deja de actuar como barreraUna de las consecuencias que destaca tiene que ver con la salud pública.
El aumento de las temperaturas permite que determinados insectos procedentes de otras latitudes puedan sobrevivir en zonas donde antes el invierno limitaba su presencia. «En salud pública debemos asumir que nos enfrentaremos a enfermedades transmitidas por insectos de otras latitudes que antes no superaban el freno de las temperaturas invernales», explica.
Como ejemplo, menciona expresamente la fiebre del Nilo .Su advertencia apunta, por tanto, a que el incremento térmico no solo modifica los ecosistemas, sino también las condiciones que hasta ahora frenaban la expansión de determinadas especies y de los riesgos asociados a ellas.
Fernando vincula además este escenario con el calentamiento tanto de la tierra como del mar.
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