¿Puede Trump ahogar realmente a Irán? Las dudas sobre la efectividad de la nueva presión económica
Con una devaluación continua de la moneda nacional, los analistas temen que más presión económica pueda provocar protestas antigobierno como las ocurridas el pasado mes de enero en Irán, aunque dudan que Teherán vaya a ceder a las demandas de Washington
El presidente estadounidense, Donald Trump , ha declarado una "operación económica aplastante" contra Irán, en su última estrategia de presión contra el régimen tras dos semanas de bombardeos que no lograron forzar a Teherán a regresar a la mesa de negociaciones. El líder republicano promete extender el castigo financiero a países que ayuden o hagan negocios con Irán, en una represalia que pretende aislar aún más al país asiático, sometido a sanciones desde hace décadas.
El ministro de Exteriores iraní y mediador en las negociaciones, Abbas Araghchi , declaró que el llamado "Día D económico" de Trump es una "distracción" de la propia crisis que enfrenta Estados Unidos, con una "deuda sin precedentes y un aumento vertiginoso de los intereses". Araghchi calificó la iniciativa de Trump de "terrorismo económico" y auguró que "sólo acarreará más derrotas y la enemistad de Irán". Sin embargo, la presión económica se produce en un momento crítico para Teherán, con una inflación desbocada que supera el 80% y escala hasta el 190% en productos alimenticios básicos como el pollo.
Con una devaluación continua de la moneda nacional, los analistas temen que más presión económica pueda provocar protestas antigobierno como las ocurridas el pasado mes de enero en Irán, aunque dudan que Teherán vaya a ceder a las demandas de Washington. "No veo que la estrategia iraní vaya a cambiar debido a esta presión" , augura Daniel Citrinowicz, analista y ex funcionario de los servicios de Inteligencia de Defensa israelíes. Sobre la mesa, Trump tiene una serie de cartas para presionar al régimen, aunque todas las opciones amenazan con provocar más inestabilidad en los países del Golfo, salpicados por el conflicto que mantiene bloqueado el Estrecho de Ormuz desde el mes de marzo.
El muro arancelario como nueva arma de presión: Trump ha anunciado en dos ocasiones la imposición de aranceles a países que mantengan vínculos económicos con Irán. En enero de 2026, firmó una orden ejecutiva que permite imponer aranceles de hasta el 25% sobre todos los bienes importados de países que compren petróleo iraní. Más tarde en abril, elevó la apuesta con una amenaza del 50% para los países que suministran armas a Teherán. La advertencia busca disuadir sobre todo a China, el principal comprador de petróleo iraní, ya que más del 80% de las exportaciones tienen como destino el país asiático. No obstante, el Tribunal Supremo estadounidense retiró a Trump la principal base legal que utilizaba para imponer aranceles de forma directa, por lo que esta vía de presión es más limitada y compleja.
El camino para presionar a Teherán pasa por Abu Dhabi: Antes de la guerra, los Emiratos Árabes Unidos eran el principal socio comercial de Irán, suministrando más del 30% de sus importaciones -unos 21.000 millones de dólares en 2024-, superando incluso a China .
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