Hace años que sabemos cómo hacer el embarque óptimo para un avión. El problema de usarlo: los seres humanos
En 2008, el astrofísico Jason Steffen publicó una solución matemática al embarque de pasajeros en aviones de un solo pasillo.
Su método era estupendo porque reducía los conflictos entre los pasajeros y permitía que varias personas colocaran sus maletas al mismo tiempo.
Las simulaciones prometían recortar drásticamente la espera, pero entonces pasó algo: entraron en juego los (ingobernables) seres humanos.
Todo empezó en una cola .
Steffen, que había trabajado en el estudio de sistemas planetarios, comeenzó a pensar en la forma óptima de embarcar en un avión cuando se vio atrapado precisamente en un proceso así en el aeropuerto de Seattle.
Como muchos pasajeros, daba por hecho que rellenar el avión de atrás hacia delante debería ser lo más eficiente.
Sus simulaciones demostraron justo lo contrario: concentrar a los viajeros de filas cercanas provoca que todos intenten guardar sus maletas en la misma zona y terminen bloqueándose.
Lo que parecía lógico era en realidad un método terrible para solucionar el problema .
En Xataka En 2012 unos científicos estrellaron a propósito un Boeing en el desierto a más de 200 km/h.
Tenían un buen motivo La clave era separar a la gente .
A partir de ahí el astrofísico acabó creando el método Steffen, que coloca primero a los pasajeros de ventanillas y además alterna filas, por ejemplo 12A, 10A, 8A y 6A.
Después repite el patrón en el otro lado del avión y continúa con los asientos centrales y de pasillo.
Esa distancia y alternancia permite que varias personas utilicen simultáneamente distintos compartimentos superiores.
No solo eso: también evita que quien ocupa la ventanilla tenga hacer levantarse a los pasajeros del centro y pasillo.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.xataka.com — el contenido pertenece a Xataka.