Santi, 37 años, fontanero: "No sabes la satisfacción que da terminar una obra y que el cliente tenga agua caliente"
Santi, fontanero de 37 años en Madrid, destaca la satisfacción de entregar una vivienda con agua caliente tras semanas de trabajo.
Comenzó en el oficio acompañando a su primo desde los 14 años y después se formó en un centro de FP, donde consiguió su primer contrato.
Ahora autónomo, ha formado a su sobrino y a un amigo, y prefiere trabajar en obra nueva donde se puede ver todo el proceso de instalación.
La falta de relevo generacional y la escasez de profesionales experimentados dificultan cubrir vacantes en fontanería, según el SEPE.
Cuando un vecino abre el grifo y le dice que ya tiene agua caliente , Santi piensa en todas las veces que ha pasado por aquel piso. Él lo conoció cuando todavía era una estructura de hierro y hormigón .
Ese momento resume lo que más le gusta de la obra nueva: entrar cuando apenas hay paredes y marcharse con la vivienda lista. "¿Tú sabes la satisfacción que te da ir a una obra cuando está en estructura?" , pregunta.
Santi cuenta su historia en Sector Oficios Podcast . En la charla, recuerda las más de dos décadas trabajando como fontanero en Madrid, de los cuales casi diez por cuenta propia .
No habla de la fontanería como un empleo cualquiera. "Lo llamo más ayuda a la gente que me necesita" , explica. Esa vocación convive con una agenda llena y con un oficio que, admite, termina dejando huella en el cuerpo.
Santi empezó a acompañar a su primo con 14 años. Salía del colegio y se iba con él a realizar pequeñas reparaciones. Arreglaban cisternas, cambiaban termos y sustituían latiguillos . Aquellas tardes terminaron por engancharlo.
Su primo no le daba demasiadas facilidades. Montaba una cisterna, volvía a desmontarla y lo dejaba solo ante las piezas. "Ya me has visto hacerlo tú a mí" , le decía mientras Santi buscaba la forma de encajarlas.
Más tarde entró en un centro de formación profesional de Madrid. La teoría le costaba más, pero en el taller se movía con soltura. Un compañero le ayudaba a estudiar y él le devolvía el favor durante las prácticas .
Las prácticas lo llevaron a una empresa que, al terminar aquel periodo, llamó al centro para contratarlo. Santi volvió a casa con su primer contrato . Tenía unos 18 años y ya podía decir que era fontanero.
También aprendió a base de errores. En una vivienda atravesó una pared con el taladro y la broca atrapó un edredón de plumas colocado al otro lado. Desde entonces mira dos veces antes de perforar .
Después de pasar por varias empresas y hacer muchas reformas, le ofrecieron probar en obra nueva. El primer día vio un paquete de varillas y pensó que duraría un mes. "Eso se gasta hoy" , le respondieron. Y así fue.
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